El valor del esfuerzo

Transformación

Transformacion

A lo largo de los últimos 200 años el ser humano ha logrado mejorar su nivel de vida a pesar de guerras, hambrunas, recesiones y crisis. Con el esfuerzo y el trabajo junto a los derechos e igualdades conseguidos posteriormente, hemos podido transformar las estructuras sociales mejorando nuestras condiciones de vida. Y esto ha sido posible gracias a  la especialización y al intercambio con otros seres humanos, ambos han sido factores esenciales de nuestra evolución. El periodista científico Matt Ridley sostiene que ninguna otra especie puede intercambiar ideas y especializarse. Por tanto, la capacidad de concentrarse, esmerarse y esforzarse trabajando y la capacidad de compartir este fruto con el resto de seres humanos es lo que nos ha permitido evolucionar y generar el cambio en la sociedad. Para propiciar el cambio hemos tenido que sacrificar muchas cosas, librarnos de parte del equipaje para poder renovarlo, abandonar viejos modelos productivos y cuanto más nos hemos cerrado a interpretar la realidad con patrones nuevos, más nos ha costado dar un salto cualitativo y mejorar nuestras condiciones de vida. Se trata de la destrucción creativa o destrucción creadora que para el famoso economista austriaco J. Schumpeter era la esencia del capitalismo. Para crear algo nuevo, casi siempre hay que destruir algo, dejar de hacer algo como lo estábamos haciendo anteriormente. Lo hemos hecho muchas veces durante los 200.000 años de especie humana y parece que nos hayamos olvidado de hacerlo.

Creo que en estos momentos estamos debatiendo sobre defender una situación determinada bajo un paradigma obsoleto y a pesar de reformas, manifestaciones y debates no estamos consiguiendo abrir nuevos caminos y oportunidades a nivel productivo, atraer al talento y fijar un nuevo marco (insólito y desconocido) en el que poder establecer los cimientos de un nuevo modelo. Parece que los actuales emprendedores y futuros líderes empresariales no se sienten identificados por las organizaciones patronales que los representan oficialmente y muchos trabajadores (jóvenes y de pequeñas empresas sobre todo) que desarrollan emprendedurismo y liderazgo en el interior de las empresas (conocidos como intra-emprendedores) no se sienten representados por los sindicatos. Este hecho acaba por mermar la capacidad regenerativa del sistema y el salto hacia un nuevo modelo productivo. Esa es la sensación que tienen muchas personas y muchos de  los pequeños empresarios, autónomos y trabajadores de  pequeñas empresas y micropymes que necesitan sentirse parte de reivindicaciones que aporten nuevos marcos de acción, aire fresco sobre el futuro, ideas y compromisos que tengan en cuenta la importancia del esfuerzo y el sentido de la responsabilidad y pertenencia al grupo.

Administración, organizaciones empresariales y sindicatos deben obtener consenso y compromiso de trabajo para el nuevo escenario necesario, fijando el lienzo sobre el que los actores sociales puedan dibujar con su esfuerzo y superación una nueva realidad. Es hora de empezar a caminar en una dirección que requiere de reflexión pero cada vez más urgentemente decisión y acción. Y esta decisión pasa por abandonar patrones y formas de hacer hasta ahora asumidas y consolidadas para poder adaptarse a la nueva realidad. Es hora de ponerse manos a la obra del cambio con responsabilidad y capacidad de esfuerzo y sacrificio. Como el sobreesfuerzo que debe hacer la crisálida para abandonar el capullo, formalizar su transformación en mariposa y echar a volar.

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