El valor del esfuerzo

Transformación

Transformacion

A lo largo de los últimos 200 años el ser humano ha logrado mejorar su nivel de vida a pesar de guerras, hambrunas, recesiones y crisis. Con el esfuerzo y el trabajo junto a los derechos e igualdades conseguidos posteriormente, hemos podido transformar las estructuras sociales mejorando nuestras condiciones de vida. Y esto ha sido posible gracias a  la especialización y al intercambio con otros seres humanos, ambos han sido factores esenciales de nuestra evolución. El periodista científico Matt Ridley sostiene que ninguna otra especie puede intercambiar ideas y especializarse. Por tanto, la capacidad de concentrarse, esmerarse y esforzarse trabajando y la capacidad de compartir este fruto con el resto de seres humanos es lo que nos ha permitido evolucionar y generar el cambio en la sociedad. Para propiciar el cambio hemos tenido que sacrificar muchas cosas, librarnos de parte del equipaje para poder renovarlo, abandonar viejos modelos productivos y cuanto más nos hemos cerrado a interpretar la realidad con patrones nuevos, más nos ha costado dar un salto cualitativo y mejorar nuestras condiciones de vida. Se trata de la destrucción creativa o destrucción creadora que para el famoso economista austriaco J. Schumpeter era la esencia del capitalismo. Para crear algo nuevo, casi siempre hay que destruir algo, dejar de hacer algo como lo estábamos haciendo anteriormente. Lo hemos hecho muchas veces durante los 200.000 años de especie humana y parece que nos hayamos olvidado de hacerlo.

Creo que en estos momentos estamos debatiendo sobre defender una situación determinada bajo un paradigma obsoleto y a pesar de reformas, manifestaciones y debates no estamos consiguiendo abrir nuevos caminos y oportunidades a nivel productivo, atraer al talento y fijar un nuevo marco (insólito y desconocido) en el que poder establecer los cimientos de un nuevo modelo. Parece que los actuales emprendedores y futuros líderes empresariales no se sienten identificados por las organizaciones patronales que los representan oficialmente y muchos trabajadores (jóvenes y de pequeñas empresas sobre todo) que desarrollan emprendedurismo y liderazgo en el interior de las empresas (conocidos como intra-emprendedores) no se sienten representados por los sindicatos. Este hecho acaba por mermar la capacidad regenerativa del sistema y el salto hacia un nuevo modelo productivo. Esa es la sensación que tienen muchas personas y muchos de  los pequeños empresarios, autónomos y trabajadores de  pequeñas empresas y micropymes que necesitan sentirse parte de reivindicaciones que aporten nuevos marcos de acción, aire fresco sobre el futuro, ideas y compromisos que tengan en cuenta la importancia del esfuerzo y el sentido de la responsabilidad y pertenencia al grupo.

Administración, organizaciones empresariales y sindicatos deben obtener consenso y compromiso de trabajo para el nuevo escenario necesario, fijando el lienzo sobre el que los actores sociales puedan dibujar con su esfuerzo y superación una nueva realidad. Es hora de empezar a caminar en una dirección que requiere de reflexión pero cada vez más urgentemente decisión y acción. Y esta decisión pasa por abandonar patrones y formas de hacer hasta ahora asumidas y consolidadas para poder adaptarse a la nueva realidad. Es hora de ponerse manos a la obra del cambio con responsabilidad y capacidad de esfuerzo y sacrificio. Como el sobreesfuerzo que debe hacer la crisálida para abandonar el capullo, formalizar su transformación en mariposa y echar a volar.

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La economía de la rapidez (III)

 

Generacion nespresso

Generacion nespresso

“Ha de haber algo más en la vida que tenerlo todo” (Maurice Sendak)

Hace pocos días el gigante Google ha introducido algunas mejoras en su famoso buscador y ya se afirma que este hecho va a suponer una auténtica revolución en los motores de búsqueda en internet. La culpa de esta revolución, con el consiguiente incremento en la cotización de sus acciones, la tienen 2 o 3 segundos. Nada más y nada menos. Este es el tiempo medio que los usuarios van a poder ahorrar en cada búsqueda. Hagamos la siguiente operación: si yo soy un usuario avanzado de internet y realizo unas 25 búsquedas al día de media, esta revolución en el tiempo de búsqueda va a suponer que pueda llegar a ahorrar la cantidad de 75 segundos en búsquedas al día (de media), lo cual supone menos de 1,5 minutos ahorrados en internet.

¿Por qué nos gusta correr tanto y nos sentimos tan bien cuando obtenemos una recompensa exprés? Desde hace varios millones de años, la velocidad nos ha permitido escapar de situaciones peligrosas, amenazas como el dolor y la muerte y hasta cierto punto hoy en día nos sigue sucediendo lo mismo, y con la prisa logramos evitar (aparentemente) quedar atrapados por nuestros problemas optando por dar la espalda en lugar de mirar de frente.

El periodista David Barba prepara un ensayo  sobre lo que se viene denominando Generación Nespresso, que hace referencia, al margen del sabor, a la facilidad y rapidez de hacernos un café con nuestra magnífica cafetera nueva frente al ritual de preparar un café con la clásica cafetera que implicaba limpiar filtros, verter café molido con cuidado, enroscar con delicadeza y esperar a que la ebullición hiciera su efecto. El periodista afirma que la sociedad actual dominada por la sensación de escasez que proporciona lo inmediato, bajo la sensación de que no hay suficiente para todos llegará a su fin (por muchos factores) para dar espacio a una sociedad necesariamente mas cooperadora, solidaria, próxima, cercana y colaborativa, donde siempre habrá algo para quien lo necesite y sabrá disfrutarse mejor. 

En este sentido, hay dos nuevos movimientos “slow” de interesante estudio. El primero, más reactivo, se trata de una respuesta al “fast-fashion” o la tendencia de los gigantes como Zara o H&M a producir y comercializar la misma ropa en todo el mundo de forma instantánea y barata ya que en la pasada edición de la conocida feria de moda Magic Marketplace celebrada en Las vegas se destinó un enorme stand a este tipo de ropa adaptada a diferentes personalidades y estilos. El stand estaba lleno de surfistas, skaters o músicos. Esta línea de ropa, con la que se identifican varias marcas, se presenta a sí misma como una alternativa dirigida a chicos predispuestos a romper con lo tradicional. Y el segundo caso, mucho más cercano, lo encontramos mucho más cerca y bajo el concepto “Slow Travel”. La primera propuesta bajo este concepto es la del camping  Ribamar, en la sierra de Irta de Castellón, que en 2006 inicia un nuevo modelo de gestión bajo este lema con el objeto de crear un ambiente de naturaleza y paz caracterizado por un trato hospitalario y sincero, el aprovechamiento de recursos y construcción totalmente sostenible y respetuosa con el medio en un agradable entorno. Otras propuestas “Slow Travel” cercanas son la casa rural El Alquimista en Benidoleig, donde la complicidad, servicio, calidez y colaboración de su joven emprendedor Miguel hacen de la casa un verdadero espacio de tranquilidad o la Granja San Miguel en Salem, cerca de Gandía, donde su misma propietaria Mª Jesús establece con cada cliente o comensal de su magnífico restaurante una entrañable y humana relación cercana, tranquila, amable y guiada por la calma del fabuloso lugar, el tranquilizador sonido del estanque, la relajación de su spa o sus habitaciones con personalidad propia. Todos ellos, lugares dignos de un lento fin de semana donde aislarse de un mundo dominado por la rapidez

La economía de la rapidez (II)

Slow travel

Slow travel

Cambiamos más rápido que nunca. Según IXP Marketing Group, cerca de 21.000 nuevas marcas irrumpen en el mercado mundial cada año y muy pocas de ellas perduran más de un año. En los últimos meses hemos podido ver como el mismísimo ágora del sistema económico global (aunque ajena a la mayoría de la sociedad), la bolsa,  puede descender del cielo al infierno en una sola noche y una empresa puede perder la mayor parte de su capitalización bursátil en menos de una semana. ¿El motivo? Un simple rumor que infunda miedo en una determinada inversión puede arrollar a millones de pequeñas inversiones y miles de puestos de trabajo sin apenas tiempo para el análisis. La toma de decisiones global es generalmente ultrarrápida, intuitiva y demasiado a menudo se realizan los estudios necesarios para la toma de decisiones al mismo tiempo o incluso posteriormente a haber tomado la propia decisión.

Como hemos dicho, los criterios de fugacidad y rapidez de cambio pueden lastrar el desarrollo personal. En EEUU 1 de cada 4 trabajadores ha estado menos de 1 año trabajando en su empresa. El departamento de trabajo americano estima que el alumno de hoy habrá pasado por más de 10 puestos de trabajo a los 38 años. Los estudiantes se preparan para trabajos que todavía no existen con técnicas que quedarán obsoletas cuando estén en situación de utilizarlas una vez obtenida su titulación. Hay incluso empresas que cierran las cuentas semanalmente o incluso diariamente

La mayor consecuencia de los cambios acelerados es la incertidumbre del tiempo que está por venir que alimenta y hace crecer nuestros miedos y que se acaba traduciendo en un mayor nivel de ansiedad y stress continuado que no hace sino mermar nuestra lucidez y consciencia emocional. La presión constante a la que nos sometemos al no poder seguir un ritmo imposible nos genera frustración que nos hace entregarnos a una manera de actuar autómata, narcótica, guiada por fuerzas externas y desconocidas; acabamos actuando y consumiendo de forma mecánica sin apenas tiempo para la reflexión, sin pararnos a pensar en cuáles son nuestras verdaderas motivaciones y necesidades, sin un porqué claro o un para qué concreto que nos hace desear productos nuevos y lanzamientos renovados (aunque tengan fallos, como la nueva versión del Ipod, la 4ª) con la máxima urgencia para poder saciar el vacío que se nos crea cuando nos encontramos con nosotros mismos, sin las interferencias emocionales que nos produce la falsa satisfacción de lo material. Está claro que la mayor parte de nuestras decisiones de compra son emocionales, pero parece nos importa cada vez menos entender cuáles son esas emociones para otorgarles su merecida importancia….

Un estudio realizado en 2007 entre ciudadanos de 34 ciudades del mundo demostró que el peatón actual anda a 4,5 Km por hora, un 10% más rápido que hace 10 años. Si comparamos incluso en las series y películas de hoy en día la velocidad de pronunciación gramatical es más rápida. Sólo tenemos que ver cualquier programa de los llamados “del corazón” (quizás por la carencia  del mismo en su estilo periodístico y emocional) para darnos cuenta de que la velocidad con la que hablamos hoy en día es mayor a la de hace unas pocas décadas.

No obstante, una vez más el ser humano es capaz de desarrollar mecanismos de regulación  y lucidez como respuesta a la creciente aceleración global con iniciativas cada vez más respaldadas socialmente que propugnan justo lo contrario. Son los movimientos Slow. Y parece que funcionan. Del más reconocido y difundido ya hemos hablado con anterioridad, se trata del movimiento slowfood, creado en 1986 en Roma como protesta al fastfood y del que hay una buena representación en la comarca de la marina alta (marinaalta.slowfood.es). En la próxima entrega hablaremos algunos de estos ejemplos de movimientos lentos que nos llaman la atención como el “slow travel” o una respuesta al “fast-fashion”.

La economía de la rapidez (I)

Turboconsumidor

Turboconsumidor

Llegan las vacaciones para muchos, momentos donde todo parece que sucede más despacio e intentamos, aunque no siempre con éxito, dejar atrás el agobio por la ansiosa necesidad de ganar tiempo casi en cualquier instante del día. Los momentos de descanso y serenidad son una buena ocasión para detenerse a reflexionar  sobre el sentido de la velocidad del tiempo que vivimos.

Hemos acondicionado nuestra vida para que todo se pueda hacer con mayor brevedad y se comunique de forma más rápida: autopistas más grandes para desplazarse más rápido, anchos de banda infinitos para mejorar la velocidad de transferencia de datos, dispositivos de conexión móviles para no depender de cables y estar conectados en cualquier lugar, vuelos low-cost para desplazarse internacionalmente en el menor tiempo posible, coches de más de 500 caballos… y sin embargo la sensación de agobio y de no disponer de tiempo se agudiza. La cantidad de cosas que queremos hacer es mucho mayor que el tiempo que ganamos con los avances tecnológicos.

En los últimos 50 años hemos modificado la tierra más rápido que nunca; en los últimos 60 años la población mundial se ha triplicado; más de la mitad de los nuevos perfumes desaparece al cabo del primer año; el 70% de los productos vendidos en una gran superficie no vive más de 2 ó 3 años y en Japón más del 90% de los nuevos productos fracasan antes del 1er año de vida. Actualmente dormimos 90 minutos menos de media que hace un siglo, lo cual nos hace entrar en una zona de peligro para nuestra salud, incumpliendo una parte vital que conforma nuestra capacidad de creación y lucidez que es la de cumplir un mínimo de 7 horas de sueño. Se ha demostrado que un padre británico dedica de media el doble de tiempo al correo electrónico que a sus hijos.

Los criterios de fugacidad y rapidez de cambio pueden lastrar el desarrollo personal. En EE.UU. 1 de cada 4 trabajadores ha estado menos de 1 año trabajando en su empresa. En los últimos 15 años hemos pasado de empezar a enviar correos electrónicos a 54 Kbps a generar 4 exabytes de información en 2009, lo cual supone más información generada que en los últimos 5.000 años y cada dos años se duplica. El problema es que generamos infinitamente más información con prácticamente la misma sabiduría de hace cientos de años. Actualmente, los estudiantes se preparan para trabajos que todavía no existen. Con tanta información técnica, un estudiante de 1er curso de una carrera técnica se habrá quedado obsoleto en su 3er año.

Todo esto nos ha llevado a vivir en una espiral de hiperconsumo y felicidad simulada, convirtiéndonos en lo que Gilles Lipovestky ha llamado turboconsumidor.  Comprar con dinero que no tenemos cosas que no necesitamos para seducir a quién no conocemos intentando proyectar un status imaginario e idealizado pero irreal nos hace vivir superficialmente en una aparente e irreal libertad que nos lleva perder la conexión con lo único que era verdaderamente real en nuestras vidas: el momento presente. Lipovestky define al hiperconsumidor como ese individuo agobiado para quien el factor tiempo se ha vuelto un referente fundamental que decide la organización de la cotidianidad. La compulsión por ganar tiempo en una carrera contrarreloj que se impone a la carrera por la estima.

El objetivo es comercializar el tiempo, organizar el poco tiempo que nos queda en torno al hiperconsumo: centros comerciales que abren en domingo, grandes áreas comerciales en sitios de paso como aeropuertos y estaciones de tren o tiendas abiertas todo el año 24 horas conforman un continuo espacio-tiempo comercial que nos permite un máximo de consumo con un menor tiempo disponible.

Vivir apresuradamente es vivir fugazmente y de forma superficial. Al perder consciencia y unión con el momento presente, vivimos como sonámbulos dirigidos externamente y alienados a algo que ni hemos escogido ni nos hace más felices, adoptando actitudes cada vez más egoístas fomentando un individualismo que nos aísla del resto de personas y de la realidad y no hace más que hacernos perder aquello que nos permite construir una sociedad más igualitaria y nos hace más auténticos como seres humanos: el altruismo o el sacrificio personal sin beneficio propio y por el beneficio de otros.

Si funciona, cámbialo

Si funciona, cámbialo

Si funciona, cámbialo

Recientemente asistí a la presentación de un libro provocador desde el mismo título llamado “Si funciona, cámbialo” escrito por Franc Ponti y J.M . Ferrer y editado por Gestión 2000. Los autores sostienen que el cambio llega desde la innovación y la innovación es sinónimo de provocación, por lo que cuestionar y darle la vuelta a lo establecido (funcione o no) es la forma de generar nuevas posibilidades y caminos. Su mensaje es el de romper rutinas para abrirnos lentamente a otra forma de interpretar lo que de otro modo es algo natural y asumido. Y la realidad es que asistimos cada día al derrumbe de modelos altamente rentables en otro tiempo que nadie se atrevía a cambiar. Por ejemplo, mientras el turismo global ha descendido un 12% en 2009 y en el sector de las agencias viajes tradicional la caída ha sido de un 30%, la empresa de viajes on-line Atrápalo.com ha visto aumentada su facturación en un 50%. Si por un lado vemos como los Levi´s 501 dejan de ser los vaqueros más vendidos del mundo llegando a un estado de madurez natural,  por otro lado la firma española de moda Desigual ha registrado un crecimiento del 70% en los últimos años.

¿Porqué el automóvil revolucionó los transportes si los carros de caballos funcionaban adecuadamente?, ¿Porqué las tiendas y restaurantes que mejor funcionan son los que más se actualizan?, ¿Porqué el circo del sol renueva constantemente sus espectáculos si los que tiene en cartel funcionan espectacularmente bien?  ¿Porqué grupos como los increíbles Radiohead han querido explorar nuevas posibilidades si gozaban de éxito y respeto entre público y crítica?  

El caso de la banda inglesa Radiohead es sorprendente no sólo por el modo en que crean canciones, sino también por el modo en que las comercializan, traspasando los límites de los estilos musicales estáticos hacia el mundo de los sentimientos. Tras su éxito con los discos Pablo Honey y The Bends (1992-1995), decidieron que el siguiente álbum sería producido por ellos mismos en un ambiente de grabación relajado manteniéndose alejados de los lugares convencionales de grabación e inspirándose con nuevas fuentes musicales. Radiohead lanzó OK Computer en 1997 alcanzando un favor aún mayor de la crítica, que no tardó en considerarlo la cumbre del rock en la última década, junto a discos tan importantes de los 90 como Nevermind de Nirvana. En 2007 volvieron a sorprender y cambiar lo que les funcionaba muy bien (vender discos) y lanzaron “In Rainbows” donde incorporaron un revolucionario sistema de distribución a través de descarga on-line donde el usuario-comprador ponía su propio precio al disco, adquiriéndolo incluso gratuitamente desde la web. Pero el tiempo era limitado, la descarga se activó el 10 de octubre de 2007 y se cerró a finales de ese año.

Creo que hay dos razones fundamentales por las que hay que mantenerse activo en  pensar nuevos cambios sobre modelos que teóricamente nos están funcionando  en la actualidad.

En primer lugar, vivimos en un mundo tan rápido, donde todo es tan veloz, que a pesar de que te vaya bien algo, será mejor en que empieces a pensar en actualizarlo, renovarlo o cambiarlo o de lo contrario alguien lo hará por ti.

Por otro lado, sólo es posible ser creadores si nuestro estado de ánimo nos acompaña, nuestra capacidad de creación está relacionada con nuestro nivel de humor y felicidad. Reinventarse a uno mismo es una cuestión que no debería dejarse para cuando las cosas van mal o para cuando no estamos animados. Es incluso mejor hacerlo en momentos felices y cuando estamos de mejor humor para ello, de modo que creamos una mejor actitud y disposición.

Cuando intentamos alcanzar algo siempre más allá y cuando no nos conformamos con lo presente (sea o no innovador) aún sabiendo que funciona bien, es cuando nos manifestamos en toda nuestra plenitud como seres humanos y somos capaces de cambiar las cosas para hacerlas aún mejor.  

Estés donde estés, atrévete a cambiar

Izarzugaza

Independientemente de la ubicación geográfica o por tradicional que parezca un sector productivo, vivimos tiempos de cambios rápidos y realidades efímeras, así que aunque las cosas vayan bien en el presente y tengas tu zona de influencia controlada, es mejor cuestionarse lo establecido, provocar nuevas ideas y preparar el cambio antes de que se te adelanten y te dejen fuera de juego. Puede que hoy no sea necesario pero que mañana sea imprescindible.

Mikel Izargaza tiene 31 años y es carnicero en una empresa familiar centenaria de Mundaka. Pero ni su longevidad ni su ubicación le hacen asentarse en la conformidad y a pesar de su horario interminable, ha sentido la curiosidad de ir más allá para adaptarse al contexto de las nuevas tecnologías. Empezó colmando su curiosidad asistiendo a cursos de formación en escaparatismo, merchandising y desde que participó en uno de internet puso en marcha una página web que hoy vende a ciudades como Segovia o Madrid. Un secreto; siempre que recibe un pedido on-line se tiene un contacto “real” telefónico con el cliente para acordar el día de llegada. Otra de las iniciativas que ha puesto en marcha es la de instalar una pantalla táctil dentro de la tienda para hacer el pedido y recogerlo a la hora que indiques o en el momento, cosa que viene muy bien si hay colas o vienen turistas extranjeros ya que está en varios idiomas. Para ampliar el servicio y ofrecer alternativas horarias de compra, en la calle puedes encontrar una máquina expendedora especial para comprar croquetas, sándwiches o charcutería ya que “había que dar servicio cuando la carnicería cierra”. El último avance de la empresa es sacar una gama de precocinados sin gluten. Todo esto sin perder el respeto por la máxima calidad de la carne, pues el ganado se compra en el caserío ya que según indica “no somos partidarios de granjas”.

El caso de Mikel, como muchos otros, ilustra el ejemplo de que no solo es posible innovar desde sectores tradicionales y ubicaciones periféricas, sino que es más necesario que nunca, casi imprescindible para romper la espiral del difícil statu quo en el que muchas veces se instauran las pymes. A nivel provincial, si las pymes son capaces de inyectar nuevos aires y refrescar ambientes a veces demasiado cargados, son capaces al mismo tiempo de aumentar el nivel de motivación y rendimiento de sus plantillas de trabajadores que al final son los habitantes de pueblos y ciudades, y cuando nos movemos en un entorno laboral motivador, excitante, exigente y impulsor de talento e ideas, nos convertimos al mismo tiempo en ciudadanos más optimistas, conscientes y comprometidos con el lugar en el que vivimos.  Si las empresas impulsan equipos humanos autómatas, casi robots, donde todo está sumamente estandarizado y no paran de repetir aquello de “no te pago para pensar” no sólo llegará otro que será capaz de mejorar lo establecido y arrebatar lo que parecía consolidado sino que al final esta actitud trasciende a la vida en comunidad, y nos convierte en autómatas sin iniciativa, a la espera de que alguien (tenga forma de estado o de empresa privada) nos resuelva la existencia a corto plazo para ser capaces de hacer frente a la hipoteca y acabar dejándose llevar por la inercia, la resignación y la desidia del que adjudica su propio destino al sometimiento del más vale malo conocido que bueno por conocer. 

El fenómeno de la hibridación como fuente de innovación

Peter Pan

Adulescente

¿Sabrían definir el perfil concreto de usuario de las consolas nintendo Wii o nintendo DS? La verdad es que podríamos llegar a la conclusión de que no existe un perfil de usuario como tal. Vivimos en un mundo cada vez más alejado de lo dual, cada vez más cambiante y cada vez más impredecible. Se trata de la sociedad híbrida. En un mundo complejo con patrones de consumo y comportamiento camaleónicos, hibridar es el camino para innovar.

En biología, hibridación significa el proceso de mezclar diferentes especies o variedades de organismos para crear uno nuevo. En sociología la hibridación es mezcla cultural, mestizaje, unión de contextos sociales distintos, lo que significa aprovechar la diferencia de dos distintos para crear una nueva dimensión. No se trata de coger lo mejor de cada parte sino de detenerse en la imperfección aparente, el detalle insignificante que tiene una utilidad limitada para una función pero adquiere mucho valor si lo aplicamos a otro campo, con otro enfoque. Acercarse a lo improbable, lo lejano y lo distinto, ser capaces de ver las tonalidades de grises que hay entre lo blanco y lo negro, utilizar las divergencias como inspiración para innovar y alejarse del paradigma binomial de clasificar a las personas en grupos cerrados (Fuerte o Débil, Gran bebebor o Abstemio…) con patrones de comportamiento similares  son las claves para comprender al nuevo consumidor. Cada día más podemos apreciar la liquidez de lo que nos rodea, de que todo es relativo y nos comportamos como seres sociales pero magníficamente irrepetibles unos de otros. Durante unas horas del día pienso como un Director General y por la tarde soy un ama de casa, aunque el fin de semana me junto con mi grupo de música rockabilly para tocar el contrabajo. La rapidez del sistema nos lo permite, la comunicación nos incita y nosotros no nos queremos perder la capacidad de ser varias personas a la vez. Una clara manifestación es lo que encontramos en cada vez más restaurantes que fusionan diferentes tradiciones gastronómicas, cada vez más restauración étnica y en los mercados encontramos cada vez más productos insólitos hasta hace poco como el jengibre o la soja. La multiculturalidad se manifiesta hasta en la fisioterapia, incorporando técnicas orientales como el reiki. Cuanto más se empecinan en clasificar tribus urbanas más tribus, grupos y clases nuevas aparecen, fusionando estilos y filosofías. Un mismo perfil de turista del conocido grupo “Sol y Playa” puede ser diferente entre sí, un militante político puede albergar los tradicionales conceptos y tesis de neoliberalismo, progresismo y ecologismo mezclados dentro de su mapa mental a la hora de entender la política. Esto es algo que los partidos políticos y los principales medios de comunicación parecen no haberse dado cuenta, pues es mucho más cómodo clasificar para poder controlar la realidad y los acontecimientos.

A nivel empresarial, fijémonos por ejemplo en el caso de Adapta Color, una empresa castellonense que reinventa el sector de la pintura dándole nuevas utilidades y aplicaciones que la simple función de colorear.  Superficies capaces de cambiar de color, pintura antiolores, pintura que brilla en la oscuridad o pintura conductora con fines curativos, capaz de hacer que las superficies no se recarguen de electricidad electrostática para combatir el mal de los edificios enfermos causantes de un tipo de atrofia muscular. Y un detalle, no genera residuos.

Unir música con las vivencias de una persona para hacer una banda sonora de tu vida es lo que hace el compositor valenciano Juan Ramos, capaz de componerte y prepararte la banda sonora de tu vida a partir de 260 € tras conocer el motivo del regalo, perfil personal y gustos musicales del destinatario (puede ser un excelente regalo o tema central de algún acontecimiento).

En Percy y Reed, una peluquería londinense, puedes reservar desayuno al mismo tiempo que reservas hora para cortarte el pelo por la mañana.

En la sociedad posmoderna el tiempo no es lineal, la realidad no es dual, las funciones son infinitas. Uno se puede permitir sentirse más joven con 55 años que cuando tenía 35. El fenómeno adultescente o síndrome de peter pan sirve para denominar a aquellos mayores de 30 años que todavía siguen patrones de adolescente (como vivir en casa de los padres o tener pautas de conducta similares). Todo se mezcla como afluentes que aparecen y desaparecen para desembocar en una especie de un gran río social. Vivimos como seres híbridos en un entorno líquido.

Gestionar el fracaso y la consciencia emprendedora

Fracaso“He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi trescientos partidos…He fallado una y otra vez en mi vida y eso es exactamente lo que ha fundamentado mi éxito” Michael Jordan.

Nos han educado para el éxito. Desde pequeños nos han intentado enseñar el camino ganador, hemos visto como la sociedad admira a los triunfadores y evita a los que fracasan. Nos afligimos con facilidad si no podemos controlar el entorno. Las cosas no son perfectas y nos afligimos por ello. Desde nuestra infancia, la influencia del entorno y del consumo nos motiva a triunfar en la vida de un modo material sin prestar atención a la gestión del fracaso, a  cómo afrontar la adversidad y crecer en la imperfección. No sabemos gestionar el fracaso para fortalecernos en el camino que debemos recorrer, nos cuesta asumir que  sin riesgo no hay creación y asociamos inconscientemente riesgo a fracaso y fracaso a parálisis. Mientras en España llamamos empresas de Capital Riesgo a las empresas que invierten en sectores emergentes y productos innovadores, en EE.UU. se las conoce como “capital aventura” (venture capital), poniendo de manifiesto una laguna de base cultural que sufrimos en nuestra sociedad; el miedo al fracaso.

Si bien sabemos que en momentos de crisis se montan más empresas por necesidad, no hace falta recurrir a estudios para darse cuenta de que la actividad emprendedora retrocede. Según el último informe del observatorio GEM (Global Enterpreneurship Monitor), una plataforma internacional de investigación impulsada por instituciones académicas (el Instituto de Empresa en el caso de España) que estudia el fenómeno de creación de empresas a nivel internacional, la tasa emprendedora de 2009 fue un 33% menor que la de 2007. Y lo malo del dato es que este descenso se fundamenta principalmente en el miedo al fracaso. Por el contrario, se mantiene la proporción de nuevas empresas de corte innovador (20% del total) y crecen las nuevas empresas que invierten en tecnología (del 9% al 14%) aunque el capital inicial invertido desciende desde 50.000 € hasta 30.000 €. Si innovar es arriesgarse, parece que los que se arriesgan encuentran caminos y mantienen su posición. Asimismo, la capacidad de adaptación y la imaginación se hacen patentes pues somos capaces de invertir en nuevas tecnologías y obtener resultados similares con menos recursos.

Se trata pues de una cuestión de confianza ante los retos y el riesgo de los mismos. Por ello, nos enfrentamos ante el desafío de educar la consciencia emprendedora en nuestra sociedad a todos los niveles, esto es, ser capaces de fomentar desde jóvenes una actitud constructiva y creadora ante los acontecimientos del entorno, fomentar la creatividad como modo proactivo de resolver problemas, el optimismo y la solidaridad como modo de enfocar los retos y enseñar a valorar los fracasos como impulsos de experiencia, como nuevos trampolines a paradigmas diferentes. Cada vez somos más lo que creemos que es hora de actuar, abandonando la actitud reactiva y pasando a la acción,  huir del Estado como solucionador de problemas, así que no podemos quedarnos parados conformándonos con lo que nos encontramos delante de nuestras narices o recibimos a final de mes. Educar la consciencia emprendedora es fundamental no como sinónimo de éxito económico en la empresa sino como medio para motivar el atrevimiento y el sentido del riesgo, desplazando el foco de atención desde el miedo al fracaso a la ilusión de una nueva realidad posible, construida piedra sobre piedra con el esfuerzo desde abajo hacia arriba. 

Porque si prestamos atención a la cita de Michael Jordan de la cabecera, nos damos cuenta de que la capacidad de creación se alimenta del fracaso, la adversidad nos hace ponernos a prueba para poder superarnos a nosotros mismos, forzándonos a abandonar el statu quo en el que tan inconscientemente bien nos funcionan las cosas. El reto  del cambio es ser capaz de dar un salto de consciencia, actitud y responsabilidad. No podemos esperar a que las cosas sucedan por inercia o casualidad, es momento de afrontar los problemas de frente.

Me despido con una pregunta; ¿Qué te hace vibrar interiormente y cuáles son tus limitaciones para ir en su búsqueda?

Esto sólo lo arreglamos entre todos

Parece que sí. Que hay mucha luz al final del túnel. Que los tiempos de incertidumbre y adversidad también son tiempos para el emprendedor. Es precisamente ahora cuando brillan con más intensidad. Es el momento de los valientes.

La semana pasada se lanzó la campaña “ESTO SOLO LO ARREGLAMOS ENTRE TODOS”, una acertada iniciativa de las Cámaras de Comercio junto a un grupo de  empresas españolas. Como en toda iniciativa empresarial de divulgación masiva ha surgido el debate y los posicionamientos en dos bandas, algo muy propio de nuestro país. Si bien es cierto que quizás se pueda discutir acerca de lo acertado del slogan (por ej. “esto” implica no tener definido de qué hablamos), o que algunas de las grandes empresas que lo apoyan también son responsables el desencadenamiento de la actual crisis o que si el fin último para estas  grandes corporaciones es el de la necesidad de reactivar el consumo y volver a los vertiginosos cauces de consumo desmedido previos a la crisis para sustentar nuevos crecimientos en sus cuentas de resultados, lo importante es que se intente transmitir (o al menos a mi me ha llegado así sin ver antes quien lo apoya) de que somos nosotros los responsables de crear un nuevo escenario, de que tenemos la responsabilidad de crear un nuevo modelo de crecimiento, de que tenemos las ideas y las personas, de que no es el gobierno el que nos tiene que sacar de esto mientras permanecemos a la espera y que nos hace falta confianza, optimismo, esfuerzo y atrevimiento. Si nos movemos por su web (ya son casi 50.000 los internautas unidos al proyecto y la web está colapsada) vemos que la iniciativa se centra en los pequeños empresarios, emprendedores y ciudadanos de a pie lo que supone una decidida formula con los medios necesarios de acercar el trabajo de desconocidos emprendedores y ciudadanos valientes que han decidido no quedarse inmóviles dentro de su caparazón  esperando que cese la tormenta. Es posible que sirva para generar el empuje necesario y el contagio a algunos nuevos emprendedores que están decididos pero les frena el halo de desesperación que reciben de su  entorno.  Si nos detenemos en su manifiesto: “Llevamos demasiado tiempo viendo en todas partes lo mal que está todo. Es casi lo único que nos cuentan.  Pero la crisis no solo está ahí fuera, también está en nuestras cabezas. Nos ha hecho perder la confianza, nos ha contagiado el pesimismo, el desánimo”. Y añade “En esta web… encontrarás historias de gente como tú y como yo, que se han enfrentado al momento, que demuestran que con ilusión, entrega y compromiso se puede conseguir todo

A través de la web  www.estosololoarreglamosentretodos.org se han realizado varios videos, una mesa cuadrada (integrada por Fernando Trías de Bes y Leopoldo Abadía por ejemplo), consultas a expertos como Alex Rovira o Leopoldo Abadía, entrevistas a gente como Luis Rojas Marcos (reconocido psiquiatra y autor de libros como La fuerza del optimismo o Superar la adversidad), puedes subir tu opinión y tus ideas a través de la web-cam, proponer tu modo de cambio y sugerencias o escuchar la voz de la calle.  Se han sumado desde taxistas hasta cocineros internacionales como Ferrán Adrià. No se trata de poner medallas a nadie sino de tener la oportunidad de respirar aire fresco en medio de la contaminación pesimista del momento que vivimos.

Hay varios casos que me han llamado la atención. Xabier Barriga es un “panadero pasional” como el afirma y cuyas claves para el éxito de emprender son “sentir una pasión por lo que haces” y “tener una actitud positiva”. El pan aquí se hace de forma tradicional por lo que el “pan sabe a pan”, reciben cientos de clientes diarios y no trabajan de noche ni tampoco los domingos. Sevilla Al cubo es una empresa que se dedica a sacar los cubos de basura de las casas y devolverlos a la mañana siguiente, un hueco de mercado en el centro de Sevilla que se creó aprovechando las nuevas ordenanzas sobre recogida de basura. Dolores Escalona, madre jornalera separada y con estudios básicos, decidió crear una empresa de agricultura con el único aval de sus propias manos. Ahora no solo siembran sino que transforman el producto y lo elaboran para presentación final al consumidor y han pasado de producir 300.000 kilos a 25 millones.

Al margen de los casos tratados y grabados, la gente ha ido dejando ideas llenas de frescura e ilusión. Por ejemplo, Heri Rodríguez comenta que para sufragarse el alquiler empezó a dar clases particulares a 4 €/hora a niños de primaria y secundaria. Más tarde empezó a animar a los niños a convertirse en “niñas-profesoras” para sacarse un dinerito dando clases a otros niños al mismo precio que ella. Al final resultó que los niños se conocieron mejor y lograron cohesionar el barrio. Martín Campoy deja el mensaje de que “son infinitamente más las cosas que nos unen que las cosas que nos diferencian”. Tras el boom inmobiliario, Francisco Chaparro tenía más tiempo libre y empezó a leer mucho. Era verano y hacía sol. Hoy tiene 26 años y ha patentado un producto que inventó que se trata de un toldillo desechable de cartulina que cortado y doblado de una forma determinada se coloca como una visera sobre el propio libro proyectando sombra sobre las páginas. Al cerrar el libro se pliega automáticamente marcando la página que se está leyendo. Hay muchas otras historias  e incluso gente que anuncia iniciativas similares que había desarrollado por libre en sus blogs y que ahora podemos conocer mejor.

En palabras de Rojas Marcos, “Los seres humanos tenemos una enorme capacidad de encajar, resistir y superar la adversidad. No podemos dejar que nos roben la tristeza normal. Y como es normal…lo que hay es que contarla, narrarla. Al ponerle palabras a esos sentimientos confusos, disminuimos la intensidad emocional. Llega un momento en el que esta tristeza y este miedo forma parte de nuestra autobiografía con aceptación, lo que nos ayuda a pasar página”. Feliz tristeza. Bendita Crisis.

¿Quién quiere ser empresario?: Emprender en tiempos de crisis (I)

“Con las piedras que me arrojáis construyo los escalones que llevan a mi casa”

Emprender en tiempos de crisis parece una tarea relegada a un segundo término casi residual, y corre el peligro de olvidarnos que es un pilar fundamental para la creación de riqueza social y económica. Da la sensación de que muchos jóvenes y no tan jóvenes  optan por esta alternativa casi por obligación como vía de escape y obtención de un puesto de trabajo. Pero emprender significa mucho más que asegurarse un puesto de trabajo y no se limita únicamente a ser empresario, montar un negocio o tomar una iniciativa con fines lucrativos.

El término emprendedor está estrechamente relacionado con el vocablo francés entrepeneur, que aparece a principios del siglo XVI haciendo referencia a los aventureros (militares o no) que viajaban al Nuevo Mundo en búsqueda de flamantes oportunidades y de sueños desconocidos sostenidos por la esperanza de un mundo mejor. Emprender tiene una clara relación con el proceso de enfrentar la incertidumbre como escribió el escritor fránces Richard Cantillón en 1755. Por tanto, emprender, fomentar y facilitar el emprendimiento se vislumbra como una de las claves  para afrontar estos momentos de crisis e incertidumbre. Estamos quizás algo mal acostumbrados a emprender bajo un prisma demasiado conservador, con grandes resultados económicos, desde la seguridad del éxito a corto plazo y el colchón financiero de un banco que no ponía problemas de crédito.

Joseph Schumpeter ya reconoció a principios del siglo XX al emprendedor como centro del sistema económico. “La ganancia proviene del cambio”, escribió, y el cambio es producido por el empresario innovador. Para Schumpeter la innovación era la razón de ser del entrepeneur. En el contexto económico actual la necesidad de innovar, generar riqueza y desarrollar el potencial creativo se empieza a asociar con mayor fuerza en las pymes, capaces de adaptarse y mostrarse camaleónicas. Pero primero hay que generar un sistema lo suficientemente “libre” capaz de trascender y librarse de la enorme concentración monopólica de grandes empresas estatales y privadas y la burocracia y acciones de “megamarketing” de la que éstas organizaciones pueden adolecer.

Una nueva generación de emprendedores es necesaria. Una generación que se extraiga la espina de la generación mileurista para empezar a ser una generación mileurista emprendedora. Una nueva generación capaz de crear desde el principio riqueza no sólo económica sino también social, ecológica y sistémica que ponga a la persona en el centro de la diana. No nos falta preparación pero si confianza y sacrificio. Es la metamorfosis necesaria en tiempos de cambio, en los albores de una nueva década que a muchos pilla a contrapié. Sin embargo, parece que la administración pública no está mostrando un fuerte compromiso (eliminando ayudas a jóvenes emprendedores, limitando subvenciones al alza, etc.) aunque si se destinan fondos para ayudas a empresas de base muy tecnológica, contando ayudas indirectas a través de organismos intermedios y centros tecnológicos que acaban diluyéndose en el camino hacia la empresa final. Y si decides ir por tu cuenta a una entidad financiera, ya puedes tener un buen proyecto que parte con menos del 20% de posibilidades de que te concedan un crédito.

Las cosas no pintan fáciles, pero realmente nadie nos prometió nunca que las cosas fueran a ser sencillas, así que incluso en los momentos de adversidad, surgen ideas frescas para conceptos tradicionales. Como dice un buen amigo, “A buen emprendedor pocas palabras bastan”. Así que veremos en los próximos artículos algunos casos que nos muestran cómo es posible generar ideas y reciclar paradigmas enraizados desde el esfuerzo, la ilusión y la perseverancia, trascendiendo las barreras de la adversidad manifiesta en momentos de cierta desconfianza en la capacidad transgresora y creativa de las personas.

El ser humano ha sido capaz de afrontar con éxito las situaciones adversas que han acontecido en su historia. Lo importante ahora es que no perdamos la confianza en nuestra capacidad emprendedora y seamos capaces de sacar partido de las oportunidades que se nos abren en un momento desconocido y sin referentes sin dejarnos abatir por la desconfianza