Los nuevos emprendedores no están dispuestos a resignarse

Pedro Reig Operación Emprende

Pedro Reig Operación Emprende

En los últimos meses he tenido la fortuna de poder relacionarme, trabajar y hablar con muchos emprendedores de diversa índole, tanto emprendedores como intraemprendedores (aquellos que luchan desde dentro, como parte del equipo de una empresa ya activa). Desde mi paso por Operación Emprende de Ajev, clientes, trabajadores y amigos varios me han hecho reflexionar sobre cómo estamos afrontando la actual parálisis desde el emprendedurismo y la acción. En todo este tiempo he podido comprobar cómo la gente no está dispuesta a resignarse y sentarse a observar simplemente si algo o alguien mejora su actual situación. Sea una reacción de obligada supervivencia o porque no hay mucha gente decidida a no dejar que las cosas simplemente pasen. Aunque cada vez son más, no son tantos como para pensar que algo gordo está sucediendo, y aunque hay mucha gente decidida a emprender proyectos por convulsión (es decir, porque no les queda otra) me atrevería a estimar que entre una tercera parte de jóvenes en situación de riesgo profesional  tienen un proyecto emprendedor en mente definido, entendiendo riesgo profesional como “no seguridad”, es decir quedarse sin trabajo, haberse quedado ya, haber acabado sus estudios, etc.

En ese proceso de cambio, la primera reacción común fue darse cuenta de lo que les sucedía (o puede suceder), asimilar la fragilidad del futuro y la inestabilidad como algo no tan pasajero, darse cuenta de que no hacer nada es peor que hacer algo, asimilar que pueden poner mucho de su parte para tratar de cambiar las cosas y a partir de ahí fortalecer la actitud hacia algo nuevo desde las ideas y la pasión.

En las conversaciones mantenidas con los emprendedores pude observar talento y ganas de trabajar. Hay ideas, hay actitud y hay sensibilidad social pero sobretodo ahora, claridad en la necesidad de vender y obtener resultados económicos para poder aguantar. Se preocupan cada vez más por formarse (de modo exigente) y tener un buen plan de empresa, un documento de análisis y reflexión estratégica previa que sirva para reducir riesgos. Tienen claro que deben compartir sus ideas con otros, pedir opiniones, escuchar, intercambiar, relacionarse y no vivir aislados, sino colaborativamente y en red para sumar talentos y generar ahorro. Son quizás más austeros y están cada vez más dispuestos al sufrimiento; siempre les digo que lo único cierto es que tarde o temprano fracasarán y parece que están dispuestos a pagar ese precio. Observo un motor generalizado de pasión entre los proyectos e ideas y una visión más allá del resultado económico. Es decir, proporcionar valor y bienestar a la sociedad en la que viven.

Pero todo esto choca en cierto modo con una realidad volátil y efímera, con sensación creciente de tener cada vez menos control, más desconfianza en nuestros representantes y más poder en manos de menos organizaciones en una creciente concentración del poder económico en todos los sectores. ¿Seremos unos ilusos o seremos capaces de conseguir algo al final del camino? No tengo ni idea, pero lo cierto es que el camino que muchos empiezan a recorrer es lo que llenará de sentido sus vidas y hará cierta la frase que dice que la felicidad es un camino y no un destino.

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Conoce a tus competidores

Presentación Operación Emprende (AJEV)No es casual encontrarse con empresarios consolidados y nuevos emprendedores que, enamorados de su producto tras muchas horas de trabajo en busca de la diferenciación, tienden a afirmar que su producto no tiene competencia (o muy poca). Bajo mi punto de vista este es uno de los primeros errores que cometen los emprendedores que quieren lanzar un producto o servicio nuevo. Suele pasar que el grado de enamoramiento con el producto es directamente proporcional a la capacidad de definir a la competencia. Y uno puede enamorarse de su trabajo, pero no es sano para tu cuenta de resultados a medio plazo jurar amor eterno a tu producto. Los productos y servicios crecen, cambian y evolucionan, pero la única certeza que tenemos es que tarde o temprano morirán.

Por tanto, el primer error que se comete al analizar la competencia es creer que se tiene menos competencia de la que realmente existe. Si nos fijamos en los líderes de mercado y pioneros podemos ver que siempre tienen competidores. Es el caso de Apple, con un sistema operativo y un diseño  únicos, pero con numerosos productos sustitutivos en el mercado, o el caso de Mercadona, líder en alimentación minorista con un concepto propio y único (Siempre Precios Bajos) pero con numerosas cadenas y distribuidores al acecho. Es incluso el caso del Circo del Sol, que aunque logró crear un verdadero océano azul en el mundo del circo y el espectáculo, el usuario siempre tendrá la opción de ir a otro espectáculo cultural, musical o de trapecistas en el cual pasar un buen rato.

Para evaluar con objetividad cómo es tu producto o servicio frente a la competencia hace falta perspectiva y neutralidad a la hora de evaluar qué están ofreciendo los demás. Para conocer mejor a nuestros competidores lo primero es definir y clasificar quienes son. Cuantos más competidores potenciales anotemos, mejor. En segundo lugar lo importante es describir la cantidad de productos y servicios que ofrecen y emparejarlos con lo que nosotros ofrecemos. Y lo más importante de este paso es saber a quién se dirigen; ¿es similar su público objetivo al muestro?, ¿Cuánto mercado potencial compartimos? A partir de aquí la pregunta que debemos hacernos es simple pero llena de sentido; ¿Porqué le eligen a él en lugar de a otros? Y poco a poco iremos profundizando en las ventajas competitivas de cada uno de nuestros competidores. Y con esa información estaremos en disposición de hacer una clasificación de nuestra competencia. Yo recomiendo dividirla entre competidores primarios (los más semejantes en cuanto a producto comercializado, valor aportado y demanda), competidores secundarios (aquellos que comparten algunas similitudes) y otros competidores (que a priori no son importantes, pero es necesario tenerlos controlados por su evolución futura).

No es necesario complicarse demasiado en variables a analizar ni en la profundidad del análisis, lo importante es intentar evaluar la competencia y a nosotros mismos con suficiente perspectiva intentando ponernos en la piel del cliente que va a comprarles. A nivel metodológico, hay técnicas que podemos aplicar para obtener información valiosa, como el Mystery Shopping donde se trata de visitar para evaluar a nuestro competidor y efectuar una compra simulada. Para ello es necesario disponer de un cuestionario previamente redactado por áreas a evaluar en el que describiremos los puntos a analizar y que nos servirá para poder comparar entre competidores y tomar conclusiones. Es una técnica muy valiosa en caso de empresas que atienden al público final (comercio minorista, servicios a particulares, etc.). Hay otras valiosas fuentes de información como la vigilancia tecnológica y el benchmarking, donde se trata de analizar las mejores prácticas sectoriales (no solo de nuestros competidores) para poder configurar soluciones propias con carácter ganador.

De todo ello y algo más estaré hablando como profesor en Operación Emprende, una brillante iniciativa de AJEV (Asociación Valenciana de Jóvenes Empresarios) para convertir ideas innovadoras en oportunidades de negocio, impulsando el emprendimiento bajo el lema “sin financiación es posible”. AJEV ha creado una Academia de Emprendedores que aúna asesoramiento, formación y acompañamiento para la formación de nuevas empresas. Para más información podéis visitar la web:                                                                                                                                    http://operacionemprende.ajevalencia.org 

Emprender para cambiar el futuro (2): Ideas locales para fomentar el emprendedurismo

joven emprendedorEn esta segunda entrega, me gustaría aportar algunas ideas para favorecer un nuevo modelo de emprendedurismo desde lo local capaz de transformar el empresariado y crear una nueva cultura empresarial  desde la cooperación y la innovación. Quisiera obviar el esbozo y la repetición de ideas sobre medidas macroeconómicas en las que están fijadas todas las atenciones de políticos, analistas y medios de comunicación y que quedan siempre más alejadas del control de los ciudadanos y pymes  y tan concentradas en un poder central menos dinámico y próximo. Aunque si me gustaría dejar una reflexión al respecto: No existen medidas consistentes para estimular la contratación en las pymes como la exención del coste social (durante periodos de al menos un año y sin condiciones) al contratar parados. Cierto es que una medida así no generaría nuevos ingresos en las arcas de la seguridad social, pero disminuiría considerablemente el nivel de gasto social de la administración (que actualmente es casi el 64% del gasto, excluida deuda pública), principal objetivo que  pretenden los presupuestos generales. Desde el punto de vista de un emprendedor, este tipo de medidas son mucho más necesarias para favorecer el emprendedurismo que subvenciones o la simplificación de trámites y tiempo para crear una nueva empresa, cuestión que es básica, pero no para estimular la creación de empresas sino simplemente para dejar de estar a la cola mundial en cuanto a dificultad burocrática para abrir un negocio.

Son sólo esbozos, algunos largamente debatidos y otros más novedosos, pero creo que son ideas necesarias y consensuadas en los debates de emprendedores en los que participo. Seguro que dejo muchas cosas en el tintero pero es simplemente una visión personal al respecto:

  • Abandonar la cultura de la subvención para dar paso a políticas de exención y de facilidad para la contratación, tan presentes en determinadas grandes corporaciones pero no visibles entre las pymes.
  • Buscar “contenedores” y “locomotoras” locales disponibles para jóvenes diseñadores, creativos y profesionales en espacios de coworking en los que surge la verdadera innovación: Antiguas fábricas, solares para mercadillos, calles para artesanos, viejos colegios, hangares en puertos, etc. El coste no es alto si se selecciona bien y se recurre a las personas indicadas para rehabilitarlo: los mismos emprendedores con ayuda de las escuelas taller podrían ser los responsables de preparar el espacio…
  • Mejorar el posicionamiento en la sociedad de la cultura emprendedora. Es imposible crear un nuevo modelo de convivencia y de riqueza sin que el emprendedurismo juegue un papel protagonista en la economía y en la sociedad. Es de cajón. Artistas, creadores, programadores, desarrolladores, consultores, comerciantes, profesionales…la mentalidad emprendedora es la que nos empuja a ir más allá y no permanecer en nuestra zona de confort. Ya seamos intraemprendedores (trabajadores que abren nuevos horizontes dentro de la empresa) como emprendedores tal y como los conocemos, esta manera de entender el mundo va a ser clave para entender las relaciones en el futuro. Es necesario el respaldo social, el protagonismo empresarial y el apoyo total y verdadero de las administraciones a la cultura emprendedora en todas sus dimensiones.
  • Revalorizar la importancia de los pequeños negocios locales y las profesiones valoradas socialmente como “segundonas”. En países del norte de Europa vemos como profesionales licenciados se sienten atraídos por emprender pequeños negocios locales mientras en nuestro país nos han educado a pensar que al acabar la carrera lo óptimo es “colocarse” en el sector público o encontrar un buen trabajo en una multinacional o gran empresa porque hay demasiados estigmas y prejuicios sociales acerca de lo que es alcanzar el éxito en nuestra sociedad. Valorar todas las profesiones en toda su dimensión y aportación y respetar la pluralidad y diversidad de ecosistemas empresariales es importante si no queremos caer en la estandarización laboral y la mega concentración empresarial.
  • Cambiar la forma de organizar las administraciones locales en torno a la creación de empresas. Áreas de las corporaciones locales como la promoción económica o el comercio no pueden tener un rango secundario. Dada su relevancia, el emprendedurismo y la dinamización empresarial deberían de tener el rango de política social. Sin ir más lejos en estos momentos estamos viviendo en primera persona que si la caja está vacía los servicios públicos no se pueden prestar, ya que se pagan con recaudación de impuestos y los impuestos se recaudan cuando hay generación de riqueza. Nada más simple. Además, hay que añadir que la inversión en áreas municipales productivas generan un retorno con efecto multiplicador, cubriendo con creces lo invertido en ellas.
  • Impulsar un cambio en la cultura de la formación empresarial (gratuita). Se ha tirado muchísimo dinero europeo en formación con resultados más que cuestionables. Es importante cambiar la forma en la que se potencia y subvenciona la formación en las organizaciones y entidades locales. Muchas veces ha primado la “mordida” que podían obtener, la cantidad de cursos a ofrecer o el amiguismo de trabajar “sólo” con academias locales o afines a la calidad y utilidad de la formación. No se trata de cantidad sino de calidad. Es necesario fijar los ojos en muchas academias de formación que han traficado o especulado mucho con bolsas de cursos de formación cuyos profesores lo mismo daban un curso de inglés o Excel que de técnicas de venta. Los emprendedores y profesionales locales se merecen más profesionales especializados y menos cursillos de bazar. Menos cursos y más formación, mejorando la selección y las motivaciones de los alumnos y también de los profesores.
  • Cambiar la forma en la que asistimos a los “congresos” y “encuentros” y crear foros locales de pensamiento en torno al cambio. La gente tiene muchas ideas que aportar en el proceso de cambio, lo que falta es movilización. Sería interesante impulsar encuentros  donde el asistente no acuda a aprender sino también a aportar ideas como moneda de cambio. En lugar de pedir dinero para inscribirse, pedir un tiempo de aportación y trabajo en grupo a cambio de recibir lo mismo de los demás. Yo lo llamo “capsulas de innovación”

Otras ideas globales:

  • Compromiso activo de las universidades con las pymes. Hasta ahora los esfuerzos se han dirigido primordialmente a acercar y abrir la universidad a la colaboración con la empresa y el reto (sobretodo en pymes) consiste en que la universidad cuente más y aprenda de las empresas. Dejar que la empresa se integren y puedan aportar más a los planes de estudios, asignaturas, trabajos y proyectos en una estructura universitaria más bien cerrada, poco flexible y excesivamente centrada en colaborar con las empresas pero con poca trayectoria en conseguir que las empresas colaboren con ellas en su tarea educativa.

En definitiva es cuestión de aplicar las 3T para fomentar el emprendedurismo local:

Trabajo, talento y equipo/red (team).

Emprender para cambiar el futuro: La tarea pendiente para un nuevo modelo productivo

ImagenHace un tiempo, principalmente desde el agravamiento de la crisis, que administración y organizaciones empresariales están inevitable aunque excesivamente centradas en resolver los problemas que deben afrontar las empresas a corto plazo (cobros pendientes, contratos, abaratamiento del despido, reducción de cuotas, etc.). En este contexto volátil y cambiante en el que impera la gestión de guerrilla y del “día a día” parecemos haber olvidado una de las tareas más importantes para poder transformar el empresariado de proximidad, aquel que conforma la mayor parte del tejido empresarial en pueblos, ciudades medias y comarcas y que conforma con el pago de sus impuestos, personal contratado y gasto endógeno el futuro de nuestras comunidades. Esta tarea pendiente de vital importancia es la del cultivo de la cultura emprendedora entre los jóvenes y la atracción y retención de talento. En este sentido, los responsables de la dinamización económica local en lugar de centrarse principalmente en facilitar el establecimiento de grandes empresas que se hagan cargo de grandes bolsas de contratación y solucionen el problema del empleo a lo “Bienvenido Mr. Marshall” con todas las cesiones locales que ello supone, y aunque esta es una tarea importante y útil, deberían estar obsesionadas en la dinamización de la economía local hacia el emprendedurismo y la creación de las condiciones necesarias para el desarrollo futuro del talento y la innovación fomentando una nueva cultura emprendedora principalmente entre los más jóvenes, que son la savia nueva necesaria para desarrollar un cambio en el modelo de pensamiento empresarial que finalmente se materializará en el necesario cambio de cultura empresarial.

Creo que un nuevo mundo sólo puede ser creado por gente nueva y creo mucho más en el poder transformador de una sociedad cuando los cambios nacen desde abajo, desde lo local hacia lo global, que en la fuerza de macro políticas diseñadas desde despachos en los centros de poder político y empresarial. Para poder transformar la cultura empresarial se debe empezar desde lo micro, impulsando cambios en cada localidad. Y para ello es imprescindible una visión a largo plazo capaz de impulsar un cambio estructural. Las asociaciones y los ayuntamientos no sólo deben promover acciones para el presente dirigidas a los que están sino también tienen la responsabilidad de para crear un caldo de cultivo capaz de crear una verdadera cultura emprendedora entre los jóvenes que pueda desarrollar el talento en el futuro, en lo que se pueden denominar “canteras de nuevo talento”. Se puede empezar simplemente por centrarse más en facilitar la inserción de jóvenes emprendedores en sectores tradicionales de tamaño pequeño y gestión más accesible como por ejemplo el comercio, el terciario avanzado (servicios a empresas con un alto componente de materia gris) acompañado de verdaderos programas formativos y de acompañamiento en las etapas iniciales (1er año).

Por otro lado creo que merecen los mismos esfuerzos y recursos una juventud formada en disposición de emprender que el dedicado a salvar a empresas ancladas en viejos paradigmas y en constante bajada de sus ventas, y este es un tema que no se está abordando institucionalmente con la suficiente diligencia. No podemos olvidar que para crear algo nuevo hay que destruir algo viejo. Todo el tiempo dedicado a esta tarea es tiempo no dedicado a ayudar y facilitar la creación de nuevas oportunidades.

Dificultad burocrática para abrir una tienda

Doing Business in Spain

Doing Business in Spain

Montar una tienda on-line es fácil, rápido, cómodo, ecológico (no hay que desplazarse) y sobretodo barato. Montar una tienda física (off-line) no lo es tanto. Al menos hasta ahora. No podemos presumir en España de ocupar puestos destacados en lo que a simplicidad y agilidad para crear empresas se refiere porque un emprendedor no sólo combate contra las demoras de las licencias de apertura.

Gracias a la licencia ‘exprés’ se ha permitido reducir de diez meses a diez días el tiempo necesario para poner en marcha un comercio, y el gobierno está empeñado en que esto acabe siendo en 24 horas lo cual no parece ser algo negativo a priori. Lo que sucede es que para montar una empresa no sólo hace falta una licencia de apertura. Es más, en casi todos los pueblos esto no suponía ningún problema, puesto que aunque tardaran 10 meses en enviarte la licencia de apertura, desde los ayuntamientos no se solían poner inconvenientes cuando uno abría la tienda y esperaba a que la licencia llegara. Se entendía la situación y la necesidad del emprendedor. Por otro lado, las grandes superficies sí podían tener este inconveniente, aunque una vez más, los ayuntamientos muchas veces hacían la vista gorda y en cuestión de días después de tramitar la licencia, el centro comercial de turno ya estaba abierto. Eso sí, algunos hasta abrían sus puertas funcionando con generadores eléctricos porque no disponían de acometida eléctrica. Aunque la burocracia dijera otra cosa, esta era la realidad. Por tanto, ¿a quién beneficia esta medida anunciada como uno de los motores de salida de la crisis?

Montar una tienda física genera empleo, aporta vitalidad y luz a la ciudad, pero no es tan fácil. Y la gran responsabilidad de estas trabas ha residido hasta ahora en la administración pública y la manera de gobernar.

Ahondando en otro tipo de datos más allá de los que aportan la  licencia exprés debemos saber que, según el Informe Doing Business elaborado por el Banco Mundial (DB RANK 2012), España ocupa el lugar 133 en cuanto a facilidades para montar una empresa. Estos son algunos de los motivos:

– Debemos hacer 10 procedimientos administrativos que suponen el 5% de coste de la renta media.

Ocupamos el puesto 38 en permisos de construcción (182 días de media y 8 procedimientos, así como el 52% de la renta media de coste).

–  Nos situamos en el puesto 69 en cuanto a permisos para obtener electricidad (debido a que la media de días necesarios son 101 y el coste es del 232% de la renta media).

Estamos en el puesto 48 para acceder al crédito.

A esto habría que añadirle una reflexión. ¿Qué pasa con aquellos comercios que abren y cierran en cuestión de 2 ó 3 meses? ¿Se favorecerá una explosión de conceptos POP-UP al límite de la ley? Perjudicará a aquellos comercios que, ya instalados, tienen todo en regla y no han dejado de hacer frente a sus obligaciones fiscales, laborales, etc.?

Las reformas que faciliten la creación de empresas y la agilización burocrática serán bienvenidas por los empresarios y emprendedores pero no nos podemos conformar con lo superficial porque facilitar la creación de empresas es facilitar el acceso al crédito, agilidad en permisos de obra, capital necesario, contratación de personal o relación con proveedores.

Lo fácil y mediático es liberalizar horarios y crear licencias exprés pero lo difícil sigue siendo conseguir un compromiso total y absoluto con los emprendedores para que sólo se tengan que preocupar de generar valor y riqueza para la sociedad  a través del talento, el esfuerzo y la innovación.  

¿Quién quiere ser empresario?: Emprender en tiempos de crisis (II)

Gina GourmetEn estos momentos de incertidumbre que vivimos, resulta que ha aumentado el motivo de crear una empresa “por necesidad” de un 20% hasta una tercera parte de las empresas creadas. La gente monta más empresas por necesidad. El dato es preocupante de cara al futuro, ya que cuando se cambia por necesidad y no se cambia por convicción, la perdurabilidad futura y la capacidad de convertirse en una empresa sensual, capaz de seducir a empleados y clientes, se hipoteca en función del éxito en el corto plazo.

Resulta obvio pensar que no todas las nuevas empresas que se creen deberán dirigirse a los sectores de las energías renovables, la biotecnología y las tecnologías de la información y comunicación (Tic´s). Probablemente serán los sectores cuyo peso en la economía aumente más y cuyas rentabilidades más crezcan. Si, quizás sean los pasteles que más suban y estén listos para ser copados por los más rápidos, pero no podemos dejar de lado la base de la economía y otros sectores tradicionales que sostienen el empleo y la riqueza de muchos territorios. La clave que me gustaría plantear es que no se trata sólo de acudir a los nuevos sectores, sino en replantear arquetipos y maneras de hacer en los oficios más tradicionales y sectores propios y de gran potencial en nuestra zona geográfica. No podemos huir de sectores más clásicos y darlos por perdidos cuando quizás no hayamos pasado del 2º tema. Qué  vamos a hacer con el sector de la 3ª edad (¿porqué no adaptar la legislación, aunar voluntades y convertirnos en el verdadero geriátrico del norte de europa?), el diseño (no  como un subsector al servicio de otros, sino como sector propio), el comercio minorista (con las posibilidades que presenta la gerencia de centros urbanos y el reencuentro entre actividad económica, ciudad y ciudadanía) o el turismo (hay vida más allá del sol y playa, y lo sabemos).

Pero, ¿cómo se le da la vuelta a los estructura de viejos sectores para reinventarlos?

Si coges por ejemplo el concepto de la comida para llevar, lo pasas por una mente creativa y aderezas con una buena propuesta de valor concreta y diseño innovador en el espacio de venta obtienes Gina Gourmet. La “tienda” de comida rápida italiana hecha al momento nace de una aventura de un joven creativo publicitario convertido en emprendedor gastronómico que coge el concepto de “take-away”, añade calidad, simplicidad, servicios, propuesta de valor, diseño y sonrisas. En el pequeño y acogedor local de Gina Gourmet jamás encontrarás paella. Ni tampoco vitrinas para ver el producto cocinado listo para recalentar. Por el contrario, disponen de un mostrador de madera, unos sofás con vistas a la calle, revistas de cocina italiana y actualidad, aparcaperros en  el exterior, cargador de i-phone o  i-pod para tu espera de 10 minutos máximo, tiempo medio de espera que te comunican, contando los 7 sagrados minutos de cocción de tu pasta y calentar la salsa, todas tradicionales italianas propias de su abuela. Durante la espera puedes ojear algún libro de recetas o tomarte un café nespresso en un entorno relajado y acogedor, sin gorros ni delantales blancos. Sus precios van de 2,95 a 5,95 euros. Así de simple. Sus envases de calidad te sirven para calentar correctamente la comida de nuevo en el microondas o volverlo a utilizar en casa. Algo sostenible y ecológico. Un ejemplo de porqué no hay que dejar de fijarse y apoyar ideas inicialmente tradicionales pero que con procesos de reciclaje conceptual pueden abrir nuevos mercados y seguir realizando la función clave del abastecimiento de  proximidad.

El lugar donde las almas bailan y comen alegría

Andrés Carne de Res BogotáEste es el caso de un lugar especial con alma propia forjada con ilusión y esmero, de visita obligatoria si vas a Bogotá. Dicen que el juez Baltasar Garzón acabó bailando rumba encima de una mesa y que directivos del Real Madrid jugaron entre sus mesas un partido de fútbol. Los datos: 500.000 comensales al año, 850 empleados y  250 camareros. Un lugar lleno de música, arte y teatro que cuenta con pista de baile y Dj´s. Han peregrinado por él personajes como Shakira o Gabriel Garcia Márquez. No se trata de ningún experimento multinacional, sino del circo de Andrés Jamarilla (43 años), un emprendedor colombiano medio bohemio que decidió empezar en junio de 1982 junto a su mujer, el teatro gastronómico que tiene por nombre Andrés Carne de Res, un “restaurante-bar-bailadero” ubicado en Chía, a las afueras de Bogotá. Tenía 24 años y no sabía qué hacer con su vida, pero estaba convencido de que había que hacer algo. Empezó con 20 mesas y ahora ya van por las 300. Hay que moverse, aunque muchas veces no estemos seguros de hacia dónde vamos, pero hay que moverse.

No se puede definir muy bien que es Andrés Carne de Res (ACR), pero los clientes acuden en búsqueda de una experiencia,  en una celebración de la vida.  Cacharros, santos, esculturas, luces y latas van dibujando cada rincón del lugar, de forma especial y única. Personajes varios, diablos, pachangas carnavaleras y  performances espontáneas. Sólo abre de jueves a domingo, el resto de la semana preparan el show, retocan el sitio, crean el ambiente, gestionan la experiencia para ser irrepetibles. Vallenatos, rumbas bogotanas y música electrónica ochentera se baila hasta pasadas las 3 de la mañana.

Lo sorprendente y esperanzador de este caso es como una empresa con un solo punto de venta haya podido crear lo que llamaría el autor bestseller de innovación Chan Kin un “océano azul”, es decir un espacio único y difícilmente imitable que no compite ni se adapta a ningún mercado, sino que crea un mercado nuevo, un mundo nuevo con sus propias circunstancias.  “Uno de los secretos es no planificar nada” afirma el creador de ACR, una especie de caos organizado donde la improvisación y la capacidad de adaptación son claves. La estrategia consiste en situar al cliente en el centro del universo ACR (un consejo: no digas que es tu cumpleaños si eres tímido). En su página web puedes hacer tu factura electrónica y pre-calcular el precio de lo que te gustaría comer antes de ir al lugar. Nada más entrar te consignan sin previo aviso todas tus pertenencias “incómodas”, sino te gusta no les pagas y después del festín que se alarga hasta la madrugada, todo lo que la gente deja olvidado se fotografía y lo cuelgan en su web.

 “Emprendí un negocio que ha sido básicamente intuitivo. El caso de esta empresa como el de muchas es el de crecer a partir de sí mismas, en un proceso muy lento y en ocasiones doloroso” manifiesta Andrés.

ACR es como el bambú japonés, un árbol cuyo crecimiento es lento, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas, la planta de bambú crece… ¡más de 30 metros!.

El éxito es un proceso que lleva tiempo y dedicación, primero tenemos que establecer un sólido “sistema de raíces” que nos permita crecer firmes. Cojan fuerzas y valentía, la única manera de alcanzar algo es atreviéndose a alcanzarlo y persistiendo en ello.

www.andrescarnederes.com

Cómo no sabían que era imposible, lo hicieron

El ser humano es cambio. Todas las personas son artífices de cambios en mayor o menor medida, ya sea diciendo una frase de amor, organizando un acto cultural o desarrollando un proyecto empresarial o de cooperación social. Aproximadamente cada 20 años todos los seres humanos renuevan la práctica totalidad de sus células, lo que significa que al cabo de una vida hemos cambiado y nos hemos renovado unas 4 veces aproximadamente. ¿Quién se atreve a decir a cierta altura de sus vidas aquello de “Yo ya no voy a cambiar”?. Lo cierto es que sabemos más bien poco del ser humano y de cómo hemos llegado hasta aquí después de 200.000 años de evolución y cambios como seres humanos tal y como nos conocemos hoy en día. 

Hacer algo nuevo o cambiar algo, implica cierta inseguridad y miedo, incluso provoca ansiedad, lo cual es un acto muy natural desde el punto de vista animal, ya que el estrés es una mera reacción de alerta frente a estímulos externos.  Es cómodo permanecer en nuestra zona de confort y resistirnos al esfuerzo del cambio, protegiendo esa zona que con más o menos sacrificio hemos hecho nuestra y en la cual nos adormilamos lentamente y de forma preocupante. Abandonar esa zona de confort y explorar las posibilidades infinitas que guardamos en nuestro interior es una aventura que muchas personas en diferentes partes del mundo hacen de forma casi cotidiana, muchas veces sin ser conscientes del peligro y otras a través de concienzudos planes y proyectos, eso sí, siempre con ilusión y sentido del optimismo que contagian de forma sistémica al círculo de personas que les rodean. Al fin y al cabo, ¿que es la felicidad sino la ausencia de miedo? No me cabe la menor duda de que hoy más que nunca, decidir dejar alguna huella de cambio positivo, de aire puro de inspiración, esperanza y ejemplo para otras generaciones con la humildad necesaria para afrontar retos y éxitos, creando un destino propio y las circunstancias para que ello ocurra es todo un acto de valentía y de moral.

El economista y gurú noruego Kjell A. Nordström autor del best-seller Funky Business y Karaoke Capitalism afirma que las clases sociales se basarán en el talento. No será su posición previamente adquirida sino su talento el que defina su éxito social. Las sociedades más evolucionadas premian cada vez más el talento creador del individuo excluido de sus condicionantes de raza, sexo, color, procedencia o vínculo sanguíneo, lo cual no hace más que democratizar la capacidad de desarrollar el talento, la innovación y por tanto el cambio. Asistimos sin darnos cuenta a una etapa de acontecimientos extraños y novedosos con los que no habíamos lidiado previamente, dando lugar a una situación en la que muchas empresas e individuos han tomado la iniciativa de la espera, dejando pasar las aguas turbulentas sin hacer nada y esperando aguas más tranquilas para dejarse llevar de nuevo por las nuevas reglas del juego, intentando obtener el máximo beneficio individual del nuevo paradigma establecido.  Por suerte, la evolución social y de la especie humana no se ha dado gracias a estos comportamientos, sino a aquellos atrevimientos, que con cierta dosis de locura y mucho trabajo y perseverancia han significado los grandes cambios de la humanidad.

Este nuevo espacio que hoy nace es una especie de homenaje al atrevimiento, la voluntad y los sueños, y pretende ser un observatorio del cambio y de los factores que lo propician y condicionan, de reflexión sobre empresas y sobre personas que se han atrevido a crear sus propias circunstancias, su propio destino y emprender la aventura de cambiar las cosas, por pequeñas que estas sean y que pueden llegar a motivar a nuevas aventuras para nuevos emprendedores. Mostrar algunas de las innovaciones que logran cambiar pequeñas estructuras y pequeños entornos creo que puede suponer un empujoncito de moral y relativizar la dificultad del cambio y de la innovación para que futuros navegantes decidan atreverse, pudiendo fijarnos desde un restaurante perdido en Chía, Colombia, llamado Andrés Carne de Res, donde cenar es sinónimo de sorpresa, recientemente acaban de convocar una manifestación a favor del amor (19 y 20 de septiembre de 2009) hasta una pequeñísima carnicería de Alicante que innova en productos como el “fuet de mar” o la salchicha “pipes i carasses” en honor a la cara que puso su hija cuando  el carnicero se la dio a probar por primera vez.  Son casos de ilusión, de atrevimiento y de pasión,  ya sea a través de empresas gestionadas como “fábrica de sonrisas”, ya sea a través de un acto de voluntad y entrega humana que nos mostraron individuos como Víctor Frankl o un nuevo producto alimenticio totalmente desconocido sin necesidad de invertir grandes recursos en su producción. La innovación es fruto de los sueños, no puede ser de otra forma, las buenas organizaciones siempre tienen sueños, y los sueños y la curiosidad son el alimento del talento.

Es un buen momento para amar lo desconocido, olvidar los viejos miedos y atreverse a crear las propias circunstancias de nuestras vidas. Vamos allá.