El mejor vendedor de Ryanair

Hace unas semanas descubrí al mejor vendedor que me he encontrado nunca en una tripulación aérea y también a uno de los mejores vendedores que he visto nunca. Se trataba de un vuelo entre Santiago y Valencia un lunes a las 8:00 de la mañana. El azafato, un chico español, jovencito. La compañía, Ryanair.

Reconozcámoslo, algo ha pasado en esta compañía para que hayan decidido mejorar su experiencia de compra y uso, desde la propia página web hasta el diseño de los nuevos aviones, pasando tal vez, por considerar a la tripulación como seres humanos capaces de contagiar emociones y ser embajadores de una marca más amigable para todos.

Con el viaje a punto de llegar a Valencia, en torno a las 9:00 h. un azafato de vuelo cogió el telefonillo para dirigirse a los pasajeros: “Buenos días a todo el mundo, quisiera anunciarles que vamos a llegar 20 minutos antes al destino. Gracias a esto, ustedes podrán empezar su día un poco antes y así dedicar más tiempo a lo que más les guste”. Esto es evidente incluso algo ñoño pensaremos todos, pero si lo piensan bien, el dar importancia a este tipo de pequeños detalles de la vida cotidiana y decirlos con simpatía y convicción, incluso con una cierta inocencia infantil, son  capaces de despertar simpatía.

avion-ryanair

Lo mejor estaba por venir: “…Empieza un bonito día  y ya se dejan ver por la ventana los primeros rayos de un sol que apunta que hoy será un gran día…..” La gente empezaba a prestar atención, el joven azafato estaba logrando captar la atención de la gente: “…En el caso de que tengan la suerte de empezar hoy sus vacaciones, ¡van a poder empezarlas 20 minutos antes!, lo cual es una buena noticia……Seguro que algunos de ustedes estarían  pegando una apacible cabezadita, o quizás incluso soñando…. Soñando algún sueño agradable….”. Se notaron algunas risas en cabina, la gente se lo estaba pasando bien, no solo estaban atentos al discurso sino que estaban disfrutando de algo inesperado y agradable, por como lo decía y por el tono de voz….

Finalmente remató la faena de un modo redondo: ”….Estoy seguro que esos sueños no eran baratos….por eso tienen la posibilidad de hacer realidad sus sueños con nuestra lotería”. ¡El azafato nos estaba vendiendo lotería!. La famosa y aburrida lotería de la aburrida compañía aérea. Y para cerrar el discurso aportó argumentos apelando a los sueños: ”Además de cumplir sus sueños usted podrá cumplir los sueños de muchos niños, gracias a que una parte del dinero se destina a la asociación…….Gracias al trabajo de esta asociación, Mireia pudo cumplir el sueño de conocer a….su grupo favorito, conocerlos en persona y ver su concierto de Barcelona del pasado……o Miguel que puedo pasarlo en grande en el Parque Warner y conocer a sus mascotas favoritas….”. El chico no solo estaba dando razones para comprar la lotería, sino que nos estaba vinculando y comprometiendo con el producto, a través de historias únicas, reales y humanas.

El mejor vendedor de Ryanair no se limitaba a hablar, sino a transmitir sinceridad, compromiso y pasión con lo que decía, no se limitaba a dar información o a leer sino a crear un discurso y hacerlo con gracia y sonriendo, contando historias y logrando conectar con la gente. No le costó mucho captar la atención de la gente, todo el mundo le estaba escuchando. Se reían. Al finalizar su pequeño speech hubo incluso quien aplaudió sutilmente. Yo estaba en la fila 5 y delante de mi conté por lo menos 4 personas que compraron los boletos de lotería. Cuando pasó por mi lado, le felicité por  un discurso tan bien realizado y compré un boleto como señal del trabajo bien hecho.

Un rato después, le llegó el turno al azafato que vendía los cosméticos y los perfumes, el cual leyó el discurso escrito. Lo hizo de un modo plano, tal cual el protocolo y guión establecido. Nadie escuchaba. Tenía variedad de productos, marcas y ofertas dutyfree, pero al pasar por cabina nadie le miraba. A pesar de tener un producto mucho mejor y más fácil de vender, no logró despertar el interés de los clientes, no logró conectar con la gente.

Gran lección aprendida que nos recuerda la importancia de la conexión entre las personas, de las relaciones humanas y del contacto físico. La venta se basa en las relaciones, que son la esencia del ser humano y cuyo lugar está cerca del corazón, allí donde residen las emociones.

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Reinventarse: El fracaso como combustible del éxito

Son muchas las personas y empresas que tras experimentar derrota tras derrota y haber entregado todo su esfuerzo sienten que han fracasado y que finalmente todo lo que han hecho no ha merecido la pena perdiendo la visión, capacidad de perseverar y sentido desde las cosas.

Desde muy pequeños nos educan para triunfar en la vida pero nos olvidamos de enseñar a gestionar el fracaso. Protegemos a nuestros hijos de poder experimentar en su propia carne los efectos del fracaso, “no te subas ahí” o “deja de jugar con eso que te harás daño” y poco a poco vamos introduciendo el miedo al fracaso en nuestras vidas, el miedo a conseguir cosas y a llegar a ser quien podemos ser. Desde que aprendemos a andar, caemos una y otra vez hasta que logramos mantener el equilibrio y poner un pie delante de otro. Pero lo cierto es que llegamos a mayores con muchas frustraciones y miedos de que pasen cosas que nunca nos han pasado.

El problema del fracaso es el bloqueo que provoca y el miedo que imprime. Si esto se traduce en ansiedad empezaremos a creer que somos incapaces de conseguir cosas sin tener la evidencia de que no podemos conseguirlas y a crearnos una limitación autoimpuesta. Creo que si tuviéramos que aprender a andar de mayores, muchos de nosotros habríamos cesado momentos antes de haberlo conseguido. Cuando un niño cae y vuelve a intentarlo, lo hacen de un modo diferente hasta que lo consiguen de forma casi automática, está en nuestro ADN. Einstein decía que “Ningún problema importante puede ser resuelto desde el mismo nivel de pensamiento que lo generó”.

fracaso exito

En los últimos años siempre que he tenido la ocasión de preguntar a empresarios exitosos sobre la historia de sus empresas he insistido en la parte de los fracasos. Todos ellos han pasado por momentos críticos y han sufrido numerosos fracasos, y lo más importante es que han sabido sacar un aprendizaje del fracaso que les ha ayudado a su posterior éxito, incluso en situaciones de haber estado a punto de echar el cierre o incluso haberlo echado. El fracaso les ha puesto los pies en la tierra, hecho reflexionar y coger impulso para volver con más fuerza. Para conseguirlo es necesario hacerse preguntas, evaluarse internamente (y no tanto al entorno) y reflexionar sobre ello.

Algunas de estas reflexiones serían:

El fracaso es una constante que debemos aprender a gestionar. No fracasar implica no asumir riesgos y cuando no se asumen riesgos no queda espacio para el cambio y la mejora de los resultados.

Encontrar un sentido es mejor que tener éxito. El sociólogo Stefan Vanistendael y el psicólogo Jacques Lecomte escribirán un decálogo de recomendaciones para constituir la resiliencia (la capacidad del ser humano de hacer frente a las adversidades y salir fortalecido de ellas), y apuntaban en una de ellas que hay que diferenciar éxito de sentido. Algunas de nuestras acciones no tienen éxito, pero esto no significa que estén desprovistas de sentido. El sentido es mucho más determinante en la riqueza de la vida que el éxito.

Tomar decisiones y hacerlas buenas. Las decisiones siempre se toman sin disponer de conocimientos completos, en este sentido es más importante hacer buenas las decisiones que se han tomado que tomar buenas decisiones. Lo importante y urgente debe ser pasar a la acción, ponerse en movimiento y empezar a reinventarse, aún sin tener controlados los riesgos y sin toda la información disponible.

El tiempo muerto en la tienda: clave para el éxito del retail

En una tienda, queramos o no, hay muchos momentos en los que no entran clientes y por tanto se genera un espacio de tiempo que hay que llenar. Muchos empleados, incluso comerciantes y dueños de comercios, emplean mal lo que podríamos denominar “tiempo muerto”.  Dedicamos mucho tiempo a dilucidar como organizar una tienda, como recibir al cliente, como atender bien, como comprar, como organizar el stock, como promocionar y dinamizar el punto de venta, es decir, dedicamos tiempo a estar preparados para seducir y vender pero la realidad es que una vez todo parece estar listo, los clientes no entran uno detrás de otro y se generan espacios que suman mucho tiempo (si lo sumamos en conjunto) en el que se decide gran parte de nuestra suerte como comerciantes, mucho más de lo que creemos. En general se habla poco de este tiempo que queda disponible entre cliente y cliente, en el que seguro hay muchas cosas que hacer (o inventar) pero que en la mayor parte de los casos no se emplea bien.

Trabajos aburridos – I –
Blog El País

Si algo he podido comprobar en 10 años conociendo comerciantes y tiendas gracias al trabajo en Coto Consulting es que a las pymes comerciales con éxito ese tiempo les preocupa, y mucho, pero sobretodo saber cómo emplearlo bien. Al final del día son muchas horas (de las 8 horas de media que una tienda permanece abierta) las que debemos decidir si ordenar una estantería, repasar pedidos, hacer cartelería, anotar incidencias/sugerencias de clientes, entrar en Facebook o sencillamente dejarlo pasar de algún modo no productivo, irnos a la calle a fumar, tomar un café o hablar con el vecino de lo mal que van las cosas.

¿Qué podemos hacer para asegurarnos de aprovechar ese valioso tiempo? En primer lugar determinar tareas a realizar para cuando estamos sin clientes, por ejemplo: 1º Repasar y ordenar estanterías, 2º.-Anotar incidencias/sugerencias de la última visita,…y así sucesivamente hasta llegar a 3-4 tareas que pueden ser interrumpidas por la llegada de un nuevo cliente que mira tú por donde nos pilla activos y trabajando y no mirando a las musarañas o fuera de la tienda. Y paralelamente a esto, fijar una serie de objetivos semanales, traducidos en tareas, a cumplir en el “tiempo muerto” dividiendo por cada empleado o si no hay empleados exigiéndoselo a uno mismo. Se trata de tareas básicas que todos los comercios tienen que hacer (pedidos, devoluciones, etc.) pero lo importante aquí para que uno no se acomode y esté siempre activo y alerta es que anote otras tareas de “valor añadido” que deberá cumplir, tales como cambiar algún elemento del escaparate, diseñar nuevas etiquetas de precio, crear alguna promoción, gestionar alguna red social (de modo controlado y con límite de tiempo y entradas) o indagar en alguna nueva (como Foursquare o Pinterest), implantar un sistema sencillo que permita analizar o sacar informes de ventas/márgenes/rotación por secciones/categorías reales (y no tanto por innumerables familias), indagar en los múltiples estudios de tendencias del consumidor (muchos de ellos los proporcionamos en nuestro Boletín de Comercio de suscripción gratuita) buscar algún proveedor nuevo para alguna sección que debamos reforzar, ver que proveedores debemos abandonar para dar cabida a otros nuevos, implantar un sistema de gestión de la calidad, etc.

En definitiva un sinfín de cosas prescindibles pero capaces de marcar la diferencia a largo plazo, que se pueden ir haciendo poco a poco y que nos posibilitan mejorar nuestra profesionalización, productividad y competitividad para estar constantemente dando pequeños pasitos adelante sin prisa pero sin pausa, para no caer en la desesperante situación de vernos un buen día que hay demasiado que hacer y poca motivación para ello, porque la montaña es demasiado alta para subirla y no estamos entrenados para ello.

2013. Llegó la hora de salir a sembrar el trigo.

Para crear hay que destruir. Para obtener algo nuevo es necesario que lo viejo deje lugar. Para obtener el vino primero debe de crecer la uva, que debe ser transformada y desaparecer para dar lugar al caldo. Pero vino y uva no pueden convivir juntos, aunque el uno sea condición necesaria para el otro. Lo mismo sucede con la mariposa y el gusano, las estaciones del año,  etc. Todo lo nuevo necesita un camino libre para crecer porque cuando queremos construir nuevas estructuras sobre la base y los cimientos de las antiguas, al final todo acaba derrumbándose. En nuestra cultura cristiana y occidental existe un temor infundado a la renovación, a la destrucción creadora, a la desaparición y al más allá, nos horroriza la muerte como forma natural de dejar paso a lo nuevo y nos empeñamos en salvar todo lo que poseemos y hemos construido sin darnos cuenta que con ello imposibilitamos la oportunidad de crear una nueva realidad. Y lo peor de todo es que cuanto más nos empeñamos en salvar aquello a lo que le ha llegado su fin,  mayor es la caída y destrucción.

Y en eso estamos actualmente, en el dilema del cambio frente a la conservación, entre el miedo a perder lo poco que nos queda y el abismo de la renovación hacia un camino desconocido, entre la seguridad de conservar lo poco que tenemos y la oportunidad de crear algo totalmente nuevo, entre la cobardía de quedarnos casi como estamos y la valentía de querer cambiarlo todo. Si escuchamos a las voces dirigentes de nuestro rumbo (los mercados, el G8, etc.) no hacen más que dar vueltas sobre propuestas que poco cambian las cosas o que si las cambian servirán tan solo para empezar un nuevo ciclo que nos lleve a la misma situación actual en otros 10 o 15 años. Y porque? Pues porque se construyen sobre las mismas bases sobre las que se han creado nuestros problemas.   Es una espiral de difícil solución; Algunos (casi todos con poder y dinero) temen perder todo lo que han ganado y siguen ganando en la turbulencia mientras otros muchos (la gran mayoría) siguen abocándose en una espiral de destrucción y parálisis.

Nada volverá a ser como antes por mucho que intentemos repetir las recetas. La oportunidad que se le brinda a la sociedad, con más opciones que nunca de interconexión, es que asuma que tiene en sus manos el poder de cambiar las cosas. Basta ya de sentirnos tan minúsculos y  sobretodo basta ya de externalizar nuestro dolor, porque cuanto más tiempo pasamos culpando a los demás de lo que nos pasa más débiles y vulnerables nos sentimos. Es hora de deshacernos del pasado y la forma en que solíamos entender el mundo, las relaciones, la economía y el progreso. La nueva sociedad se basará en la cooperación y no en la competencia, en el trabajo en red por encima del éxito individual, en el emprendimiento en lugar de la subordinación y en el talento más que en el conocimiento. Solo así podremos garantizar el bienestar de nuestros hijos.  Todo ello desde una visión holística y global de los actos individuales y globales, con la consciencia de que todo deja huella.

Dejemos la resignación de las voces que nos dicen que no podemos hacer nada. Millones de pequeños aleteos de mariposa pueden producir un huracánImagen, siempre que todas asuman su pequeño rol. Seamos responsables de nuestro futuro de una vez por todas. Una nueva era puede empezar y tenemos el poder de hacerla realidad. Está claro que nos queda mucho camino por delante y que el nuevo año no va a venir con el pan bajo el brazo, así que ya va siendo hora de que salgamos a labrar la tierra y sembrar el trigo. 

El nuevo consumidor y la mejora de la experiencia de compra

Shop Experience

Shop Experience Ferri

Ante el exceso de oferta de productos y destinos comerciales, la estrategia clásica de crecimiento a través de la expansión en más puntos de venta empieza a ser más que discutible y el reto del nuevo paradigma pasa por la optimización y transformación de los propios espacios de venta para ser más rentables. Y esta diferenciación y optimización del espacio-tienda se basa en las experiencias y las sensaciones derivadas de las mismas. Somos irracionales en nuestras decisiones de compra y es nuestro cerebro quien decide antes de que seamos conscientes de ello, y posteriormente nuestra parte racional dedica horas a justificar esa decisión primitiva y emocional. La compra emocional es aquella donde el cliente experimenta la marca con todos los sentidos en el punto de venta. Definir estrategias para lograr crear diseños acordes con la estrategia comercial, entornos creativos diferenciales, sensuales para el consumidor y capaces de transmitir los valores de la marca en un punto de venta cómodo,  accesible, sorprendente y amable se perfila como el reto actual para los comercios de éxito.

La mejora de la experiencia de compra en los establecimientos minoristas ha supuesto la revolución más importante en materia de innovación comercial minorista de los últimos 10 años.

¿QUE SE PUEDE CONSEGUIR CON LA MEJORA DE LA EXPERIENCIA DE COMPRA EN TIENDA?

– Incremento del ratio de conversión visitas/ventas.

– Nueva organización de la sala de ventas con una nueva gestión por categorías del surtido, más adaptada a las necesidades de los clientes.

– Simplificación de la gestión y organización del espacio de ventas, una vez reagrupadas.

– Mejora y optimización de la gestión del espacio aumentando la rentabilidad/m2 por optimización de la exposición.

– Mejora de la gestión de la atención al cliente en el punto de venta, optimizando el tiempo de permanencia y atención por cliente.

– Mejora en la gestión de incidencias ocurridas en el punto de venta.

– Incremento de las ventas cruzadas y compra por impulso.

– Mejora de la imagen percibida por el cliente sobre presentación, circulación y estética de la sala de ventas.

 Es importante mencionar que la mejora de la experiencia de compra debe de ir acompañada obligatoriamente por una mejora del servicio de atención al cliente. Son los empleados y ese contacto final con el cliente a través de las relaciones humanas quienes dotan de todo el sentido final a un cambio así. Empleados motivados, alegres, formados y capaces, con la aptitud pero sobretodo la actitud necesaria para hacer de la visita de cada cliente a la tienda todo un acontecimiento.

Lo importante ya no es vender

Experiencia de compra

Experiencia de compra

Una vez le pregunté a mi madre (que es una excelente comerciante y experta en atender bien) sobre cuáles eran para ella las claves más importantes para lograr vender: “Lo importante no es vender, es hacer feliz a la gente, porque quizás no te compren hoy pero te comprarán mañana”. Desde entonces repito esa frase en cualquier sitio al que voy a hablar de ventas porque su visión, cargada de sabiduría, es desafiante y no queda exenta de polémica. Esta frase llena de contenido esconde varios puntos clave que muchas veces quedan olvidados por el afán de “cerrar” una venta rápido y a cualquier precio, incluso mayor del que se obtiene a cambio. En primer lugar, es un error centrarnos antes en el producto que en el cliente, y como cada cliente es un mundo, el poner el foco en lo que queremos vender nos impide conocer con exactitud qué diablos ha venido este cliente a hacer a  nuestro negocio, ya que una cosa es lo que creemos que queremos y otra lo que realmente buscamos; lo que realmente buscamos no tiene tanto que ver con lo material como con lo emocional. En segundo lugar, si alguien se siente bien y sonríe permanecerá más tiempo en la tienda o negocio, se sentirá más seguro y las probabilidades de comprar crecerán porque generaremos confianza, algo indispensable para vender en medio de un océano de productos casi iguales entre sí. En tercer lugar, los modelos de negocio de éxito del futuro no tienen lugar en el corto plazo y finalmente, poner el foco en la dimensión más emocional del cliente nos permite jugar con todo un universo de recursos mucho más interesantes, divertidos y convincentes que un buen vendedor de los de “toda la vida”: gestión estratégica del espacio, olores, colores, luces, ambientes, mensajes, universos, diseños, etc. lo cual da más vida a nuestro espacio de venta ya sea real o virtual y lo que es más importante aún, nos hace sentir mejor a los clientes y más seguros a los que tenemos que vender. Con todo esto listo, la magia surge cuando en este espacio emocional tenemos la opción de hacer una de las cosas más bonitas y que nos dotan de mayor sentido y autenticidad: contar historias. No digo que haya que olvidarse de vender (fin último de la actividad) sino que el foco hay que ponerlo cada vez más en la experiencias que pueda vivir el cliente y en sus sentimientos para conseguir ventas a largo plazo, más importantes, duraderas y estables.

I Owe You es el ejemplo perfecto de una historia detrás de cada producto. El objeto de esta web dedicada a la venta on-line de productos textiles artesanos es “descubrir la historia de la prenda y de la persona que la creó, a la vez que interactuar con el artesano”. Cada prenda IOU tiene una historia detrás, desde la concepción de su nombre hasta el comerciante que la compró para venderla en su tienda pasando por la historia del artesano que escogió la combinación de color y la tejió.

Otro ejemplo del poder de las historias es el concepto de tienda japonés Pass the Baton, tienda de segunda mano ubicada en Tokio que explica quién fue el dueño original del producto y la historia que tuvo con el mismo: la muñeca que acompañó a una niña en su infancia, el jarro donde la abuela ponía las galletas de la merienda….y ese sinfín de objetos que dotan de alma propia y sentido a un producto que inicialmente puede parecer aburrido y no tener nada especial.

En resumen, todas las cosas pueden ser especiales si nos atrevemos a contar las historias que las hacen únicas. Cualquier lugar, objeto y persona muestra todo su sentido y potencial cuando descubre la historia única que hay en ella, así que más allá de vender y centrarse en “cerrar” una venta más, lo importante ahora es ser capaz de “abrir” una venta a través de historias que den sentido a la venta y felicidad al cliente y sea este el que decida libremente cuándo poner fin.

Hoy es el mejor momento para cambiarlo todo

Aguila

Aguila

Cuando preguntas a una persona que está pensando en montarse algo por su cuenta cuál es el principal obstáculo que encuentra actualmente, todos suelen coincidir en la capacidad financiera y en que no es buen momento para emprender, montar o incluso hacer nada. Pues bien, quiero constatar que hoy es el mejor momento para hacer algo y creo con total convicción que ese  “momento” (en el que las cosas vayan mejor) llega cuando cada uno decida algo para que llegue. Y parece que estamos llegando al momento en que la gente se está cansando de esperar a que “esto” mejore o a que “alguien” arregle lo que “otros” han estropeado, decidiéndose a pasara a la acción.

Para no caer en la retórica de la opinión subjetiva, me gustaría aportar algunas cifras y algún ejemplo al respecto. Según el ‘Observatorio del Clima Emprendedor 2011’ elaborado por Iniciador y Sage,  el 53,7% de los emprendedores españoles considera que el momento actual es “idóneo” para montar un negocio, y no son segmentos a los que precisamente les suelan facilitar las cosas las entidades financieras porque  el 89% de las personas que apuesta por crear su propio negocio en España no supera los 40 años.

Mucha de la gente con la que me encuentro y está pensando en montarse un pequeño negocio, suele ver como principal impedimento la capacidad financiera o lo que llamo el colchón financiero. En este sentido sería importante definir que costes son realmente inevitables, es decir, qué costes estamos pensando que vamos a tener y podemos evitar, ya sean alquileres, aprovisionamientos iniciales (mobiliario, material oficina, equipos, etc.), sueldos iniciales, rentings, asesorías, etc. porque según este estudio un 38,8% dice iniciar su negocio con menos de 10.000 euros y un 31,5% con cantidades entre los 10.000 y los 50.000 euros, lo cual deja patente que una gran disposición de dinero no es el elemento que finalmente determina la decisión o no de emprender.

Creo que la clave está en determinar qué estamos dispuestos a dejar atrás, porque para hacer algo nuevo debemos abandonar algo viejo, soltar lastre y liberarnos de algo para poder renovarnos y alcanzar nuevos objetivos.

La historia de la longevidad del águila creo que ilustra muy bien el porqué es posible empezar de nuevo si somos capaces de dejar atrás el lastre que nos impide movernos con libertad. El águila es un animal que puede vivir casi 80 años pero en la mitad de su existencia si quiere seguir viva debe sufrir un proceso interno de transformación que le llevará a retirarse durante medio año a lo alto de una montaña. Allí se golpea hasta romper  su pico y cuando le vuelve a salir se quita las garras y las plumas. Entonces espera de nuevo a que salgan sus nuevas plumas. Una vez terminado el proceso el águila dispone de otros 30 años de vida. La historia del águila nos enseña que para ser capaces de crear un nuevo destino es importante someternos a un proceso de transformación que implicará abandonar y destruir algo para poder deshacernos del lastre para sentirnos más ligeros y desatados.

Elegir cuál es el lastre que nos está sometiendo es una decisión que depende de cada uno, y es fundamental atreverse a decidir cuál es esa carga, a veces son creencias, otras ataduras materiales, responsabilidades efímeras o cualquier otro paradigma mental en el que estemos ahogados.

Factores de cambio: el camino hacia la transformación (III)

Finalmente y sin más preámbulos vamos a exponer los últimos factores motivadores del proceso de cambio positivo, convencido y consciente.

La necesaria confianza. Sin ella nunca hubiéramos empezado a caminar. La confianza nos permite afrontar los retos con esperanza y sentido y nos da la fuerza necesaria para intentarlo. Los muros que encontramos en la vida muchas veces se nos ponen delante para que seamos capaces de demostrar lo mucho que queremos algo. No podemos basarnos en la confianza como único soporte de nuestro éxito, ya que mal entendida puede derivar en arrogancia, que supone tener una confianza sin sustento, convirtiéndonos en desproporcionados e inconscientes. Pero aprovechemos la lucidez de la confianza, ya que nos hace ser creativos de forma natural. Así pues, la confianza nutre nuestra creatividad.

Sonreír y fomentar el sentido del humor. Los que ríen viven entre un 20 y un 25% más. La risa es atractiva, contagiosa, libera tensión y provoca felicidad. Un día sin risa es un día perdido. Riendo estimulamos nuestros circuitos neuronales y hasta gastamos muchas más calorías.

 La humildad. No te creas mejor que nadie, no te ciegues por la soberbia, no te resignes al cambio, abre los ojos y acepta lo que te brinda el destino. Humildad deriva del latín humilis, que significa “bajo” o “de la tierra”, por lo que  la humildad nos mantiene conectados con nuestras raíces, en suelo firme, lejos del encantamiento y la soberbia. La humildad nos despoja de sufrimientos e imposiciones del sistema y nos permite ser más auténticos, tolerantes y agradecidos. No en vano, para el gran filósofo Kant, la humildad era la virtud más importante de la vida.

El esfuerzo y la perseverancia.  Nuestra vida está regida por la ley de causa-efecto. Alex Rovira en su último libro “La buena crisis” explica que el motivo por el que la mariposa puede volar, ya que  la energía que desprende para romper el capullo le sirve para echar a volar una vez  roto su pedúnculo sedoso. Sus alas derrochan tanta fuerza que se fortalecen lo suficiente como para poder emprender el vuelo. Por tanto, la clave para que pueda iniciar su vida de mariposa está en el sobreesfuerzo constante que realiza previamente. Cuando dejamos de esforzarnos por algo, perdemos de vista hasta donde somos capaces de llegar, hasta donde alcanza nuestra fuerza.

Compromiso social. Si nos comprometemos con nosotros mismos, nos comprometemos también con lo que nos rodea. No podemos dejar a un lado el compromiso con nuestros semejantes. Desarrollar labores sociales nos permite mantenernos vivos, relacionarnos con fines supremos e inequívocos, emocionarnos y motivarnos con nuestras acciones y sentirnos más vivos, lo cual se relaciona directamente con el optimismo necesario para el cambio.

La Gratitud. Ser agradecidos y manifestar la gratitud a las personas que nos rodean, desde el conductor del autobús, camarero de nuestro bar, compañero de trabajo o algún familiar más cercano. La simple gratitud de estar vivos es motivo de armonía y tranquilidad interior. Seamos conscientes de que al tener la oportunidad y el regalo de poder vivir más tiempo y  tener la posibilidad de cumplir más objetivos que el mero hecho de crecer y reproducirnos, el hombre se encuentra ante la reflexión sobre el sentido de la vida, de si mismo y ante el reto de la felicidad. El mero hecho de poder plantearse esta cuestión ya debería ser motivo de satisfacción. Seamos gratos por el simple hecho de estar vivos, hace pocos siglos la esperanza de vida era menos de la mitad de lo que es hoy en día.

Motivación. Motivación y pasión. Ilusión y motivación. Todos sinónimos de acción y culminación. Las personas motivadas no solo rinden mejor sino que son más conscientes de los sucesos de su alrededor, son personas conscientes y más resolutivas. La motivación se adquiere cuando creemos, cuando entendemos, cuando decidimos y cuando tenemos ilusión. La motivación y la pasión nos llevan a la acción y el esfuerzo se supera fácilmente con ilusión, palabra que tiene su raíz en el latín illudere que viene de ludere, cuyo significado es “juego”. Así pues, la ilusión nos evoca la palabra juego y qué fácil es motivarse y esforzarse si nos sentimos como si estuviéramos jugando!

En resumen, en las 3 últimas entregas hemos hablado de la curiosidad, la autocrítica, la opción del fracaso, la capacidad de dudar, el amor, la aceptación del dolor, el optimismo, la confianza, el esfuerzo, la consciencia, el sentido del humor, el compromiso, la gratitud y la motivación como motores de cambio. Una lista que permanece abierta. Ahora volvamos a las exposiciones y reflexiones sobre casos personales, colectivos y empresariales. Casos que nos inspiran, nos sorprenden y nos empujan. Tomemos carrerilla y salgámonos de lo común.

El lugar donde las almas bailan y comen alegría

Andrés Carne de Res BogotáEste es el caso de un lugar especial con alma propia forjada con ilusión y esmero, de visita obligatoria si vas a Bogotá. Dicen que el juez Baltasar Garzón acabó bailando rumba encima de una mesa y que directivos del Real Madrid jugaron entre sus mesas un partido de fútbol. Los datos: 500.000 comensales al año, 850 empleados y  250 camareros. Un lugar lleno de música, arte y teatro que cuenta con pista de baile y Dj´s. Han peregrinado por él personajes como Shakira o Gabriel Garcia Márquez. No se trata de ningún experimento multinacional, sino del circo de Andrés Jamarilla (43 años), un emprendedor colombiano medio bohemio que decidió empezar en junio de 1982 junto a su mujer, el teatro gastronómico que tiene por nombre Andrés Carne de Res, un “restaurante-bar-bailadero” ubicado en Chía, a las afueras de Bogotá. Tenía 24 años y no sabía qué hacer con su vida, pero estaba convencido de que había que hacer algo. Empezó con 20 mesas y ahora ya van por las 300. Hay que moverse, aunque muchas veces no estemos seguros de hacia dónde vamos, pero hay que moverse.

No se puede definir muy bien que es Andrés Carne de Res (ACR), pero los clientes acuden en búsqueda de una experiencia,  en una celebración de la vida.  Cacharros, santos, esculturas, luces y latas van dibujando cada rincón del lugar, de forma especial y única. Personajes varios, diablos, pachangas carnavaleras y  performances espontáneas. Sólo abre de jueves a domingo, el resto de la semana preparan el show, retocan el sitio, crean el ambiente, gestionan la experiencia para ser irrepetibles. Vallenatos, rumbas bogotanas y música electrónica ochentera se baila hasta pasadas las 3 de la mañana.

Lo sorprendente y esperanzador de este caso es como una empresa con un solo punto de venta haya podido crear lo que llamaría el autor bestseller de innovación Chan Kin un “océano azul”, es decir un espacio único y difícilmente imitable que no compite ni se adapta a ningún mercado, sino que crea un mercado nuevo, un mundo nuevo con sus propias circunstancias.  “Uno de los secretos es no planificar nada” afirma el creador de ACR, una especie de caos organizado donde la improvisación y la capacidad de adaptación son claves. La estrategia consiste en situar al cliente en el centro del universo ACR (un consejo: no digas que es tu cumpleaños si eres tímido). En su página web puedes hacer tu factura electrónica y pre-calcular el precio de lo que te gustaría comer antes de ir al lugar. Nada más entrar te consignan sin previo aviso todas tus pertenencias “incómodas”, sino te gusta no les pagas y después del festín que se alarga hasta la madrugada, todo lo que la gente deja olvidado se fotografía y lo cuelgan en su web.

 “Emprendí un negocio que ha sido básicamente intuitivo. El caso de esta empresa como el de muchas es el de crecer a partir de sí mismas, en un proceso muy lento y en ocasiones doloroso” manifiesta Andrés.

ACR es como el bambú japonés, un árbol cuyo crecimiento es lento, no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas, la planta de bambú crece… ¡más de 30 metros!.

El éxito es un proceso que lleva tiempo y dedicación, primero tenemos que establecer un sólido “sistema de raíces” que nos permita crecer firmes. Cojan fuerzas y valentía, la única manera de alcanzar algo es atreviéndose a alcanzarlo y persistiendo en ello.

www.andrescarnederes.com

Cómo no sabían que era imposible, lo hicieron

El ser humano es cambio. Todas las personas son artífices de cambios en mayor o menor medida, ya sea diciendo una frase de amor, organizando un acto cultural o desarrollando un proyecto empresarial o de cooperación social. Aproximadamente cada 20 años todos los seres humanos renuevan la práctica totalidad de sus células, lo que significa que al cabo de una vida hemos cambiado y nos hemos renovado unas 4 veces aproximadamente. ¿Quién se atreve a decir a cierta altura de sus vidas aquello de “Yo ya no voy a cambiar”?. Lo cierto es que sabemos más bien poco del ser humano y de cómo hemos llegado hasta aquí después de 200.000 años de evolución y cambios como seres humanos tal y como nos conocemos hoy en día. 

Hacer algo nuevo o cambiar algo, implica cierta inseguridad y miedo, incluso provoca ansiedad, lo cual es un acto muy natural desde el punto de vista animal, ya que el estrés es una mera reacción de alerta frente a estímulos externos.  Es cómodo permanecer en nuestra zona de confort y resistirnos al esfuerzo del cambio, protegiendo esa zona que con más o menos sacrificio hemos hecho nuestra y en la cual nos adormilamos lentamente y de forma preocupante. Abandonar esa zona de confort y explorar las posibilidades infinitas que guardamos en nuestro interior es una aventura que muchas personas en diferentes partes del mundo hacen de forma casi cotidiana, muchas veces sin ser conscientes del peligro y otras a través de concienzudos planes y proyectos, eso sí, siempre con ilusión y sentido del optimismo que contagian de forma sistémica al círculo de personas que les rodean. Al fin y al cabo, ¿que es la felicidad sino la ausencia de miedo? No me cabe la menor duda de que hoy más que nunca, decidir dejar alguna huella de cambio positivo, de aire puro de inspiración, esperanza y ejemplo para otras generaciones con la humildad necesaria para afrontar retos y éxitos, creando un destino propio y las circunstancias para que ello ocurra es todo un acto de valentía y de moral.

El economista y gurú noruego Kjell A. Nordström autor del best-seller Funky Business y Karaoke Capitalism afirma que las clases sociales se basarán en el talento. No será su posición previamente adquirida sino su talento el que defina su éxito social. Las sociedades más evolucionadas premian cada vez más el talento creador del individuo excluido de sus condicionantes de raza, sexo, color, procedencia o vínculo sanguíneo, lo cual no hace más que democratizar la capacidad de desarrollar el talento, la innovación y por tanto el cambio. Asistimos sin darnos cuenta a una etapa de acontecimientos extraños y novedosos con los que no habíamos lidiado previamente, dando lugar a una situación en la que muchas empresas e individuos han tomado la iniciativa de la espera, dejando pasar las aguas turbulentas sin hacer nada y esperando aguas más tranquilas para dejarse llevar de nuevo por las nuevas reglas del juego, intentando obtener el máximo beneficio individual del nuevo paradigma establecido.  Por suerte, la evolución social y de la especie humana no se ha dado gracias a estos comportamientos, sino a aquellos atrevimientos, que con cierta dosis de locura y mucho trabajo y perseverancia han significado los grandes cambios de la humanidad.

Este nuevo espacio que hoy nace es una especie de homenaje al atrevimiento, la voluntad y los sueños, y pretende ser un observatorio del cambio y de los factores que lo propician y condicionan, de reflexión sobre empresas y sobre personas que se han atrevido a crear sus propias circunstancias, su propio destino y emprender la aventura de cambiar las cosas, por pequeñas que estas sean y que pueden llegar a motivar a nuevas aventuras para nuevos emprendedores. Mostrar algunas de las innovaciones que logran cambiar pequeñas estructuras y pequeños entornos creo que puede suponer un empujoncito de moral y relativizar la dificultad del cambio y de la innovación para que futuros navegantes decidan atreverse, pudiendo fijarnos desde un restaurante perdido en Chía, Colombia, llamado Andrés Carne de Res, donde cenar es sinónimo de sorpresa, recientemente acaban de convocar una manifestación a favor del amor (19 y 20 de septiembre de 2009) hasta una pequeñísima carnicería de Alicante que innova en productos como el “fuet de mar” o la salchicha “pipes i carasses” en honor a la cara que puso su hija cuando  el carnicero se la dio a probar por primera vez.  Son casos de ilusión, de atrevimiento y de pasión,  ya sea a través de empresas gestionadas como “fábrica de sonrisas”, ya sea a través de un acto de voluntad y entrega humana que nos mostraron individuos como Víctor Frankl o un nuevo producto alimenticio totalmente desconocido sin necesidad de invertir grandes recursos en su producción. La innovación es fruto de los sueños, no puede ser de otra forma, las buenas organizaciones siempre tienen sueños, y los sueños y la curiosidad son el alimento del talento.

Es un buen momento para amar lo desconocido, olvidar los viejos miedos y atreverse a crear las propias circunstancias de nuestras vidas. Vamos allá.