El pensamiento lateral es más necesario que nunca

Edward de Bono

Edward de Bono

En los diferentes ámbitos políticos, económicos y sociales cada vez son más  las voces que vienen reclamando un cambio de modelo productivo, de sistema o de paradigma, pero en muchas ocasiones las soluciones se enmarcan bajo patrones de pensamiento, ideas y modelos lógicos y tradicionales llevándonos a afrontar los nuevos retos con ideas antiguas y patrones de pensamiento rígidos. Y es que nuestra mente se siente cómoda creando modelos fijos de conceptos y ante la necesidad de resolver un problema nuestro cerebro se organiza para buscar soluciones en función de nuestro pasado. La memorización de datos, la lógica y la experiencia nos viene muy bien para resolver problemas basados en estructuras y patrones establecidos (construir un pantano, fabricar un coche, analizar un riesgo para otorgar un crédito o resolver un problema matemático) pero se vuelve insuficiente a la hora de resolver problemas sobre los que la aplicación del pensamiento lógico no nos lleva a  encontrar nuevas soluciones.

Pero no podemos dejar de lado que aunque no lo hayamos entrenado para buscar nuevas soluciones con patrones no establecidos, nuestro cerebro también tiene en cuenta lo que exige el entorno en cada momento y es capaz de moldearse y de adaptarse. Lo que a veces olvidamos es que nuestro cerebro es fruto de una evolución constante, le atrae la actitud creativa y le mueve el deseo de mejorar.

En 1967 Edward de Bono publicó un libro en el que hablaba del pensamiento lateral como una “técnica de resolución de problemas de manera indirecta y con enfoque creativo. El pensamiento lateral es una forma específica de organizar los procesos de pensamiento…que normalmente serían ignorados por el pensamiento lógico (Wikipedia)”

El planteamiento básico del pensamiento lateral es el de no limitar las posibles soluciones a los problemas, rompiendo con la rigidez del pensamiento para obtener ideas creativas que inicialmente pueden suponer provocaciones pero pueden acabar creando nuevas soluciones. Un ejemplo utilizado es el de las palomitas: para relanzar el consumo de palomitas podríamos empezar diciendo que las palomitas no son para tomar en el cine y no tienen porqué ser blancas, y llegar a la conclusión de que las palomitas podrían ser tomadas en la discoteca en forma de color fluorescente. Solución: Palomitas fluorescentes para las discotecas. En otro ámbito tenemos una solución real aplicando el pensamiento lateral y fue cuando el equipo de Edward de Bono encontró una solución al aparcamiento de un municipio de Australia cuyo centro urbano se llenaba de coches durante largos períodos de tiempo generando un problema serio de accesibilidad al espacio urbano y a sus servicios y comercios. En lugar de poner parquímetros (era caro e impopular) se les ocurrió una idea para limitar el tiempo de aparcamiento y la solución que encontraron fue que la gente pudiera aparcar gratuitamente durante un tiempo ilimitado (acción muy golosa para cualquier político). Pero, ¿cómo solucionaban entonces el problema? Muy sencillo: ¡con la condición de que los vehículos aparcados dejaran las luces encendidas!

Limitar la creatividad por excéntrica e inútil que nos parezca con la excusa de “tener los pies en el suelo” o “no es momento para inventos” no hace sino que posponer la resolución del malestar actual y la generación de nuevos escenarios de crecimiento. Por lo tanto, hoy mas que nunca es necesaria la generación de ideas que salgan del patrón de pensamiento habitual, hoy más que nunca es necesaria la actitud creativa, y en definitiva, hoy mas que nunca es momento de atreverse a pensar.

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Hoy es el mejor momento para cambiarlo todo

Aguila

Aguila

Cuando preguntas a una persona que está pensando en montarse algo por su cuenta cuál es el principal obstáculo que encuentra actualmente, todos suelen coincidir en la capacidad financiera y en que no es buen momento para emprender, montar o incluso hacer nada. Pues bien, quiero constatar que hoy es el mejor momento para hacer algo y creo con total convicción que ese  “momento” (en el que las cosas vayan mejor) llega cuando cada uno decida algo para que llegue. Y parece que estamos llegando al momento en que la gente se está cansando de esperar a que “esto” mejore o a que “alguien” arregle lo que “otros” han estropeado, decidiéndose a pasara a la acción.

Para no caer en la retórica de la opinión subjetiva, me gustaría aportar algunas cifras y algún ejemplo al respecto. Según el ‘Observatorio del Clima Emprendedor 2011’ elaborado por Iniciador y Sage,  el 53,7% de los emprendedores españoles considera que el momento actual es “idóneo” para montar un negocio, y no son segmentos a los que precisamente les suelan facilitar las cosas las entidades financieras porque  el 89% de las personas que apuesta por crear su propio negocio en España no supera los 40 años.

Mucha de la gente con la que me encuentro y está pensando en montarse un pequeño negocio, suele ver como principal impedimento la capacidad financiera o lo que llamo el colchón financiero. En este sentido sería importante definir que costes son realmente inevitables, es decir, qué costes estamos pensando que vamos a tener y podemos evitar, ya sean alquileres, aprovisionamientos iniciales (mobiliario, material oficina, equipos, etc.), sueldos iniciales, rentings, asesorías, etc. porque según este estudio un 38,8% dice iniciar su negocio con menos de 10.000 euros y un 31,5% con cantidades entre los 10.000 y los 50.000 euros, lo cual deja patente que una gran disposición de dinero no es el elemento que finalmente determina la decisión o no de emprender.

Creo que la clave está en determinar qué estamos dispuestos a dejar atrás, porque para hacer algo nuevo debemos abandonar algo viejo, soltar lastre y liberarnos de algo para poder renovarnos y alcanzar nuevos objetivos.

La historia de la longevidad del águila creo que ilustra muy bien el porqué es posible empezar de nuevo si somos capaces de dejar atrás el lastre que nos impide movernos con libertad. El águila es un animal que puede vivir casi 80 años pero en la mitad de su existencia si quiere seguir viva debe sufrir un proceso interno de transformación que le llevará a retirarse durante medio año a lo alto de una montaña. Allí se golpea hasta romper  su pico y cuando le vuelve a salir se quita las garras y las plumas. Entonces espera de nuevo a que salgan sus nuevas plumas. Una vez terminado el proceso el águila dispone de otros 30 años de vida. La historia del águila nos enseña que para ser capaces de crear un nuevo destino es importante someternos a un proceso de transformación que implicará abandonar y destruir algo para poder deshacernos del lastre para sentirnos más ligeros y desatados.

Elegir cuál es el lastre que nos está sometiendo es una decisión que depende de cada uno, y es fundamental atreverse a decidir cuál es esa carga, a veces son creencias, otras ataduras materiales, responsabilidades efímeras o cualquier otro paradigma mental en el que estemos ahogados.

Si funciona, cámbialo

Si funciona, cámbialo

Si funciona, cámbialo

Recientemente asistí a la presentación de un libro provocador desde el mismo título llamado “Si funciona, cámbialo” escrito por Franc Ponti y J.M . Ferrer y editado por Gestión 2000. Los autores sostienen que el cambio llega desde la innovación y la innovación es sinónimo de provocación, por lo que cuestionar y darle la vuelta a lo establecido (funcione o no) es la forma de generar nuevas posibilidades y caminos. Su mensaje es el de romper rutinas para abrirnos lentamente a otra forma de interpretar lo que de otro modo es algo natural y asumido. Y la realidad es que asistimos cada día al derrumbe de modelos altamente rentables en otro tiempo que nadie se atrevía a cambiar. Por ejemplo, mientras el turismo global ha descendido un 12% en 2009 y en el sector de las agencias viajes tradicional la caída ha sido de un 30%, la empresa de viajes on-line Atrápalo.com ha visto aumentada su facturación en un 50%. Si por un lado vemos como los Levi´s 501 dejan de ser los vaqueros más vendidos del mundo llegando a un estado de madurez natural,  por otro lado la firma española de moda Desigual ha registrado un crecimiento del 70% en los últimos años.

¿Porqué el automóvil revolucionó los transportes si los carros de caballos funcionaban adecuadamente?, ¿Porqué las tiendas y restaurantes que mejor funcionan son los que más se actualizan?, ¿Porqué el circo del sol renueva constantemente sus espectáculos si los que tiene en cartel funcionan espectacularmente bien?  ¿Porqué grupos como los increíbles Radiohead han querido explorar nuevas posibilidades si gozaban de éxito y respeto entre público y crítica?  

El caso de la banda inglesa Radiohead es sorprendente no sólo por el modo en que crean canciones, sino también por el modo en que las comercializan, traspasando los límites de los estilos musicales estáticos hacia el mundo de los sentimientos. Tras su éxito con los discos Pablo Honey y The Bends (1992-1995), decidieron que el siguiente álbum sería producido por ellos mismos en un ambiente de grabación relajado manteniéndose alejados de los lugares convencionales de grabación e inspirándose con nuevas fuentes musicales. Radiohead lanzó OK Computer en 1997 alcanzando un favor aún mayor de la crítica, que no tardó en considerarlo la cumbre del rock en la última década, junto a discos tan importantes de los 90 como Nevermind de Nirvana. En 2007 volvieron a sorprender y cambiar lo que les funcionaba muy bien (vender discos) y lanzaron “In Rainbows” donde incorporaron un revolucionario sistema de distribución a través de descarga on-line donde el usuario-comprador ponía su propio precio al disco, adquiriéndolo incluso gratuitamente desde la web. Pero el tiempo era limitado, la descarga se activó el 10 de octubre de 2007 y se cerró a finales de ese año.

Creo que hay dos razones fundamentales por las que hay que mantenerse activo en  pensar nuevos cambios sobre modelos que teóricamente nos están funcionando  en la actualidad.

En primer lugar, vivimos en un mundo tan rápido, donde todo es tan veloz, que a pesar de que te vaya bien algo, será mejor en que empieces a pensar en actualizarlo, renovarlo o cambiarlo o de lo contrario alguien lo hará por ti.

Por otro lado, sólo es posible ser creadores si nuestro estado de ánimo nos acompaña, nuestra capacidad de creación está relacionada con nuestro nivel de humor y felicidad. Reinventarse a uno mismo es una cuestión que no debería dejarse para cuando las cosas van mal o para cuando no estamos animados. Es incluso mejor hacerlo en momentos felices y cuando estamos de mejor humor para ello, de modo que creamos una mejor actitud y disposición.

Cuando intentamos alcanzar algo siempre más allá y cuando no nos conformamos con lo presente (sea o no innovador) aún sabiendo que funciona bien, es cuando nos manifestamos en toda nuestra plenitud como seres humanos y somos capaces de cambiar las cosas para hacerlas aún mejor.